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sábado, 15 de noviembre de 2014

PRIMITIVO QUILES GRAN IMPERIAL SOLERA CENTENARIA

UNA AGRADABLE SORPRESA

    
     La etiqueta, sobria y clásica como caracteriza a los productos de la bodega, ya nos daba alguna pista y dejaba entrever una producción muy limitada (sólo 165 botellas en la saca de 2.010). Las palabras “Extra dulce” y “Vino Generoso”, junto con los 16º de alcohol también me ponían en antecedentes.


     ¿Un fondillón encabezado y con azúcar residual? ¿Una especie de PX, pero de monastrell? El impenetrable color caoba de su capa y la densidad al girar el vino en la copa iban más por el camino de la segunda hipótesis. La sorpresa viene en nariz cuando descarto la monastrell, ya que, aunque la madera lleva muchos años haciendo su labor, ya llevo los suficientes vinos rancios de monastrell catados como para saber que aquello no se correspondía con la uva alicantina. Junto a los tofees, maderas de sacristía, dátiles, orejones, tabacos, cacaos y arropes, que arrojaba a raudales en una sinfonía muy bien afinada, había unas notas muy personales que sólo las puede dar otra variedad cuyos terpenos son capaces de sobrevivir durante decenios, como aquí quedó patente. ¿Moscatel? “Bingo”, me dijo quien ya lo conocía.
      
     Un amigo me contó una historia que venía a decir que ese vino es fruto de un afortunado error de bodega, donde muchos años atrás se llenó un tonel “monovero” de moscatel en vez de monastrell y siguió el mismo proceso de envejecimiento que sus hermanos, comprobándose en su día que se había producido un vino de muy alta calidad y muy personal. 

    No termino de creerme la historia, ya que supongo que se trataría más bien de una prueba experimental que de un error, máxime cuando hablamos de la elaboración de un fondillón, con el cuidado y la importancia que se le da a este vino en las bodegas de la zona. 

   En boca resultó meloso y aterciopelado al tacto, glicérico y cuasi oleoso en su paso. Profundamente noble en su centro de boca, donde las sensaciones que daba en nariz se multiplican por cien y nos ofrece desde el pan de higo al cacao amargo, pasando por azúcar tostada, miel de romero y melaza de caña. La acidez sigue presente para hacer su beber fácil y el alcohol, al ser natural, está perfectamente integrado en el conjunto.

     Como nota negativa, la de siempre que se prueba un grande: ¡sabe a poco!. Espero hacerme con una botella del próximo tiraje y buscarle un hueco en el cuadro de honor de los grandes vinos que produce esta tierra. Se lo ha ganado a pulso.

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viernes, 7 de noviembre de 2014

1.- EL VINO Y EL MAR. LOS VINOS NAVEGANTES (1)



Publicado en Elsumiller.com

            Un acto cotidiano como descorchar una botella de vino nos puede parecer algo tan intrínseco a nuestra cultura, que da la impresión de llevarse haciendo desde el comienzo de los tiempos; la realidad es otra. Sin ir más lejos, en nuestro país el primer vino embotellado apareció en el mercado en 1.850 (Tío Pepe) o en 1.860 (Marqués de Riscal), según el autor que se consulte.

            Lo cierto es que el vino se ha transportado y comercializado a granel desde el principio de los tiempos y que el mar ha sido la vía natural para difundir las bondades de aquellos productos que, por su elevada calidad, merecían ser disfrutados más allá del ámbito local y doméstico al que se destinaba el 99% de la producción.

            Los antecedentes históricos los tenemos, como no podía ser de otra forma, en la antigua Roma, donde el vino se envasaba en ánforas de arcilla y se embarcaba en los remotos puertos de su vasto territorio con destino a la metrópoli italiana. En este caso la conservación del vino se llevaba a cabo gracias a la adición de diversas materias (miel, hierbas o plomo entre ellas) y a la manipulación y elaboración de distintos tipos de “vino” que hoy no serían considerados como tal. (Ver el artículo “El vino en la antigua Roma”).

          
  La verdadera revolución en el transporte del vino llega a partir de los siglos XV y XVI, cuando los límites del mundo conocido se amplían desde poco más que el mediterráneo y las riberas del norte de Europa, hasta abarcar la totalidad del globo terráqueo. Hay nuevos territorios donde por sus condiciones climáticas no se elabora vino, lo que no es óbice para que las clases pudientes coloniales disfruten en su mesa del placer de una buena copa. En este periodo cobran notoria importancia vinos como el Fondillón de Alicante, del que ya nos hemos ocupado en otras ocasiones.


            A partir del siglo XVIII el fenómeno se invierte. Una nueva potencia comercial, Gran Bretaña, se erige como receptora y consumidora de vinos de calidad provenientes de lejanos enclaves geográficos, que se convierten en una especie de “colonias vinícolas”, donde se elabora vino por, al gusto, y para el mercado anglosajón. Veamos los más importantes:

- Oporto
- Madeira
- Marsala
- Málaga
- Canary
- Jerez
- Banyuls y Maury (en cierta medida)

        

    
          Como señalo, estos vinos eran “hijos del viento” que estaban supeditados a su transporte por mar en barcos de vela desde los puntos de elaboración y crianza hasta el puerto de Londres, envasados en barricas de madera y estibados en las bodegas de buques que, según el origen y las condiciones del mar, podían tardar entre 20 y 60 días en llegar a su lugar de destino. La bodega de un barco de la época no era el lugar más salubre y con las mejores condiciones de temperatura y humedad para lograr que un vino “convencional” llegase sin haber adquirido por el camino alguna enfermedad o quiebra que diese al traste con los beneficios del comerciante de vinos de turno (veremos como a uno de ellos si le sentaba bien, pero no quiero adelantarme).

            A grandes males, grandes remedios. Si observamos la etiqueta de los vinos anteriormente descritos, hallaremos la pista que nos aporta la clave para averiguar cómo solucionaron en su día el problema del transporte del vino: Su grado alcohólico.
           



            Todos y cada uno de los “vinos navegantes”, son vinos encabezados, fortificados o generosos; es decir, en algún momento de su elaboración se les ha adicionado aguardiente (alcohol vínico) para subir su grado alcohólico y lograr de esta forma que se convirtieran en un producto inerte, que resiste el paso del tiempo y la acción tanto del oxígeno como de las bacterias. Este fortalecimiento le otorga además una gran longevidad y de paso unas características organolépticas muy especiales que los convierten en verdaderas joyas enológicas únicas en su especie. A lo largo de estos meses iremos descubriendo los secretos de cada uno de ellos y finalizaremos la serie con la esperada crónica de una gran cata de “vinos navegantes” que será difícil de olvidar.


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lunes, 3 de marzo de 2014

CATA DE INTRODUCCIÓN A LOS VINOS DE JEREZ




       El 17 de febrero se celebró en la nueva sede de ASPA una cata recordatorio-introductoria a los vinos del marco de Jerez, donde se pudieron catar vinos muy dispares en cuanto a calidad y factura (en el doble sentido de la acepción), dirigida por el sumiller Juan Francisco Gallego. Veamos unas notas de cata personales y  bastante sui géneris, llevadas a cabo desde el amor que el que suscribe profesa a los vinos de este maravilloso rincón de la Península Ibérica.



1.-FINO ROMATE

V.- Amarillo limón bastante subido de tono sin llegar al ámbar, limpio y muy brillante.

N.- Además de los  iodados y salinos bastante subidos y previsibles en un vino de esta categoría, aparecen notas cítricas amables (mermelada de limón) y tomillo.

B.- Entrada muy fresca, con derroche de acidez. Potencia comedida, paso lineal y fluido y un centro explosivo, aromático, amargoso y quizá un poco hueco y acuoso. Final medio-largo, con mucha camomila y salitre.

Conclusión.- Fino de calidad, agradable y sin excesos. Como única pega, ese centro de boca algo acuoso y falto de carácter. Por lo demás, un fino a tener en cuenta.




2.- MANZANILLA PASADA PASTRANA

V.- Amarillo limón algo subido de tono, limpio y muy brillante.

N.- Bastante compleja. Muy salina, toques de almendra y de iodo, ligeras notas de laca. Un toque a esparto bastante curioso cubre el fondo aromático.

B.- Entrada muy salina, pecando de una acusada falta de acidez y dotada de un leve amargor. En el paso de boca se detecta cuerpo y cierto peso. Llena la boca en el centro y deja patente su potencia alcohólica, combinada con una curiosa sensación glicérica en este tipo de vinos. El final es muy largo y deja recuerdos amaderados y amargosos.

Conclusión.- Menos finura, menos complejidad, ausencia de  notas exóticas que se salgan del guión predeterminado y mucha contundencia en boca.




3.- AMONTILLADO VIÑA  AB  GONZÁLEZ BYASS

V.- Color ámbar claro con destellos de oro viejo. Limpio y carente de brillo.

N.- Tenues recuerdos de la flor de levadura, que crecen algo al oxigenar el vino. Claros e inequívocas notas olfativas a avellana, lacas, cera de abeja y corteza de naranja.

B.-Entrada muy fresca, paso fluido y secante, dando lugar a un centro d evoca que derrocha potencia, con un leve despunte alcohólico que predomina sobre un fondo bien estructurado donde se ofrecen notas de manzana madura, pomelo y frutos secos (más avellana) a partes iguales. El final es muy largo y algo subido de amargor y sensación licorosa.

Conclusión.- Muy vivo, digno representante de las dos crianzas en cuanto a aromas, con una boca de bastante calidad sápida. Quizá peque algo de potencia alcohólica, lo que desluce algo el conjunto, bastante elegante en lo demás.




4.- OLOROSO DON JOSÉ

En mi humilde opinión, este vino estaba defectuoso. Otros catadores lo vieron hasta incluso agradable. Para  gustos los colores, pero los hechos cantan y son los que son.

V.- Ámbar desvaído de brillo y algo turbio.

N.- Lacas, azufre, aliáceos y col cocida.

B.- Desagradable, el alcohol quema la garganta, final medio, salino y amaderado.




5.- PALO CORTADO MARQUÉS DE RODIL

V.- Color dorado fuerte con leves trazas de ámbar claro. Limpio y brillante.

N.- En nariz queda algo de aroma del velo flor. Mucha potencia aromática, presencia de madera de cedro, barnices y almendra. El conjunto aromático es fresco.

B.- Entrada seca y muy poco fresca, algo falta de acidez (entendida como vida y chispa). Paso amplio y con cuerpo medio. El centro queda algo hueco donde se apodera la sensación alcohólica y las maderas de sacristía. Final medio y agradable, bastante equilibrado en cuanto a sensaciones alcohólicas, amargores y amaderadas.

Conclusión.- Un vino hecho a medida, como casi todos los  palos cortados, donde prima el aroma sobre la boca. Agradable, bien estructurado pero falto de personalidad con relación a otros congéneres de su rango de precio.



6.- OLOROSO SACRISTÍA DE ROMATE VORS

V.- caoba oscuro con irisaciones iodadas y ribete ámbar fuerte.  En las primeras copas limpio y brillante, pero de media botella hacia abajo, turbio y con bastantes posos (en una botella de ½ litro y al precio que se vende, esto supone un grave problema).

N.- Lacas, barnices, cera, ebanistería. Nobleza, estilo y armonía de aromas cambiantes sin fin.

B.- Entrada muy fresca, con sorprendente acidez, sensación amable, algo subida de dulzor, que no hace otra cosa que añadir más grandeza al espectáculo de sensaciones que supone saborear este vino. Paso fluido y lineal, desembocando en un centro explosivo donde se multiplican por mil las sensaciones experimentadas en nariz. Final muy largo, con recuerdos de madera, esparto y tomillo alimonado.

Conclusión.- Un placer para los sentidos. Mejor disfrutarlo que leerlo.




7.-PX HIDALGO

V.- Negro ébano con ribetes iodados y un brillo algo apagado. Denso y de lágrima eterna y muy coloreada.

N.- Arrope, pan de higo, enea, naranja seca, miel, dátil y flores marchitas.

B.- Entrada amielada pero bien equilibrada con la carga de acidez que presenta, paso aceitoso, denso y aterciopelado. Centro de boca expansivo donde los sabores dulces y pasificados se combinan con los orejones y las notas a confitura de cítricos. Final muy largo, bastante equilibrado entre dulzor, amargor y acidez algo mordiente quizá.


Conclusión.- Un PX tipo, sin estridencias, con bastante equilibrio tanto olfativo como sápido, pero carente de la calidad y complejidad que le otorgan los lustros a este tipo de vinos.




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viernes, 13 de diciembre de 2013

VINO DE LA CASA ¿IMAGEN DE LA CASA O BAZOFIA EMBOTELLADA?




“El vino bueno, en casa.  Fuera, el de la casa.”

                Que esta crisis nos ha transformado a  todos es un hecho, aunque nuestro comportamiento sea en muchos casos mera simbiosis, empatía o incluso ponernos la venda antes que la herida. Dejaré los temas macroeconómicos y psicológicos para los entendidos y me ceñiré al mundo del vino en el restaurante, donde las ventas de vinos de precio alto han caído en picado. Lejos quedan esas cenas donde la factura del preciado líquido duplicaba o incluso triplicaba la de los platos, creándose un ambiente lúdico-orgiástico donde el  precio de los vinos se cargaba y se volvía a cargar sin cesar, haciendo suya la frase “el cielo es el límite”.

                Los aficionados al vino siempre han tenido como máxima la frase que encabeza este artículo y en pocas ocasiones han pagado en un restaurante el triple o el cuádruple del precio real de una botella, cuando en su tienda de vinos de cabecera podrían comprar por ese mismo dinero un vino “mítico” que disfrutarían en la intimidad del hogar o en compañía de otros enamorados del buen vino.

                El resto de potenciales clientes de un restaurante parece haberse sumado al movimiento, de tal manera que ha aumentado el  número  y el volumen de ventas de enotecas, vinotecas, vinacotecas y demás comercios, sin olvidar la venta online que también ha experimentado un gran repunte.

                Visto lo visto, el responsable de la bodega de un restaurante debería cuidar y seleccionar con mimo el denominado “vino de la casa”, convirtiéndolo en lo que realmente siempre debería haber sido: Un digno representante del local y un indicador de la habilidad del sumiller o asimilado,  a la hora de encontrar vinos de muy buena calidad a un precio más que razonable.

                Renovarse o morir. Grandes bodegas con vinos de leyenda se han adaptado a los tiempos y han sacados segundas y hasta terceras marcas para no bajar la persiana, teniendo en sus portafolios referencias muy interesantes, tanto desde el punto de vista enológico como  crematístico. Creo que esos nuevos vinos, que se venden solos por ser hermanos pequeños de quien son, deberían ser la opción del restaurador a la hora de ofrecer un vino de la casa que permita al cliente disfrutar de una buena comida y un mas que digno vino, sin desembolsar importantes cantidades de dinero y sin quedar defraudados al  pedir un infame “vino de la casa”, que dice muy poco a favor de esa casa.


                Para no tirar la piedra y esconder la mano, cito algunos ejemplos de vinos que podrían ser  dignos vinos de la casa, ordenados por precio ascendente:

- LADERAS DEL SEQUÉ de Bodegas El Sequé. D.O. Alicante Pvp. Aprox. en tienda: 6 €.

- HABLA DEL SILENCIO de Bodegas Habla. D.O. Extremadura. Pvp. Aprox. en tienda: 7 €.

- PRUNO de Bodegas Finca de Villacreces. D.O. Ribera del Duero. Pvp. Aprox. en tienda: 10 €.

- CAMINS DEL PRIORAT de Bodegas Álvaro Palacios. D.O.Ca. Priorat. Pvp. Aprox. en tienda: 14 €.

- SELA de Bodegas Roda. D.O. Ca. Rioja. Pvp. Aprox. en tienda: 15 €.

                La opción, muy digna y actual de los “robles” de grandes bodegas, podría también ser adecuada a la hora de elegir un vino de la casa:

- JUAN GIL  4 MESES de Bodegas Juan Gil. D.O. Jumilla Pvp. Aprox. en tienda: 6 €.

- PROTOS ROBLE de Bodegas Protos. D.O. Ribera del Duero Pvp. Aprox. en tienda: 7,5 €.

- PAGO DE LOS CAPELLANES ROBLE . D.O. Ribera del Duero Pvp. Aprox. en tienda: 10 €.



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martes, 26 de marzo de 2013

CATA DE VINOS DE CALIDAD DE GRANADA EN A.S.P.A. "GRANADA EN LA COPA"



CATA DE VINOS DE CALIDAD DE GRANADA EN ASOCIACIÓN DE SUMILLERES D ELA PROVINCIA DE ALICANTE A.S.P.A.


“GRANADA EN LA COPA”

Ponente: Mónica Espigares. Sumiller del Restaurante Villa Antonia de Sant Joan de Alacant (Alicante).

     En 2.009 se crea la D.O.P. “Vinos de Calidad de Granada”, abarcando la totalidad de la extensión de la provincia (5.500 Has. de viñedo), con 20 bodegas inscritas y haciendo una especial mención a la subzona denominada “Contraviesa-Alpujarra”. Como características diferenciadoras hay que destacar la altitud a la que se encuentran los viñedos, aportándole a sus vinos un carácter atípico dentro de los vinos mediterráneos, siendo mucho más atlánticos, ácidos y sutiles de personalidad y atributos que sus hermanos de latitud. Hay que pensar que nos encontramos con viñedos que subsisten a duras penas justo en el límite natural de supervivencia del viñedo, siendo junto con los de Málaga los viñedos de más altitud del continente europeo. No obstante el cambio climático hace que cada año surjan plantaciones de viñedos en zonas hasta hace poco inimaginables por su gran altitud. La cercanía al mar de muchos de estos terruños termina de condicionar el carácter tan especial de estos vinos.


     Otra de sus características diferenciadoras es la técnica de fermentación y crianza de los vinos en cuevas naturales, sobre todo en la zona alpujarreña, aprovechando de esta manera la orografía y evitando de forma natural y ecológica los enormes cambios de temperatura estacionales que sufre el territorio a lo largo del año.

     Como uvas destacadas por su arraigo tradicional (que no autóctono), podríamos citar en blancas la Vijiriega, la Moscatel y la Pedro Ximénez y en tintas la Tempranillo, la Garnacha y la Monastrell, si bien la D.O.P. autoriza el uso de muchas más variedades (demasiadas, como suele ocurrir en todas las Denominaciones de nueva creación).


VINOS DE LA CATA

MENCAL 2012

Bodegas Pago de Almarraes en Benalúa. Chardonnay, Sauvignon Blanc, Moscatel de Alejandría, Torrontés y Verdejo. 13,5º y P.V.P. aprox. 8,20 €.

Vista gris acero limpio y brillante, derrochando juventud en fase visual.

La nariz algo neutra, ofrece flores blancas, níspero, almíbar y las inconfundibles notas terpénicas de la moscatel que acaban apoderándose del conjunto olfativo.

En boca la entrada es golosa, con un paso ligeramente glicérico, un centro frutal moscateloso y un final largo con recuerdos cítricos muy marcados y un ligero amargor final.

BARRANCO OSCURO BRUT NATURE MILLESIMÉ 2.010

Bodegas Barranco Oscuro. Espumoso con fecha de degüelle noviembre de 2.012. 100% Vijiriega, con 15 meses de crianza. 12º de volumen alcohólico y un P.V.P. aprox. De 12,90 €.

En vista se presenta turbio y evolucionado, con un tono dorado virando a azafrán. La burbuja escasa y bien integrada con un tamaño bastante pequeño.

La nariz presenta levaduras, aromas reductivos demasiado marcados que van casi a la familias de los cueros, notas de hierba seca y tonos azufrados.

En boca la entrada es seca y muy fresca, apoderándose del conjunto una gran sensación málica de acidez mordiente más típica de una sidra que de un vino espumoso. Manzana verde y ligeras notas tostadas.

SPIRA 2.011


Bodegas Marqués de Casa pardiñas. Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah. Maloláctiva en roble francés y 5 meses de crianza también en madera francesa de grano y tostado medio. 14,5º y P.V.P. aprox. 10 €.

En vista se presenta de un color rojo picota bastante descubierto de capa y con un ribete muy amplio y acuoso. Limpio y brillante.

La nariz, muy intensa, aporta grosella negra, madera nueva (quizá en exceso), especias (clavo y pimienta rosa) y unas notas pizarrosas muy marcadas.

En boca la entrada es bastante fresca, con un paso medio, fluido y algo astringente, notándose los taninos vegetales muy vivos. El centro frutal y poco maduro y el final corto con recuerdos amaderados y de fruta ácida. Muy atlántico y sutil. Bastante equilibrado.

MUÑANA ROJO 2.008

Bodegas Muñana. Vino de la Tierra del Altiplano de Sierra Nevada. Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Monastrell. 12 meses de crianza en madera francesa y americana y 24 meses de crianza en botella en cueva natural de grano y tostado medio. 14,5º y P.V.P. aprox. 10 €.

En vista se presenta diluido, con una capa media baja y un ribete que se confunde con el centro debido a su gran anchura. Limpio y brillante.

En nariz predominan las notas acídulas de la naranja y l mandarina, adornadas con especias de la barrica y una ligera sensación licorosa.

En boca la entrada es seca, con un paso amplio y casi carnoso que da paso a un centro contundente donde abunda la fruta maura o en sazón. Muchos matices ahumados que perviven hasta el final de boca.

MUÑANA TRES CEPAS 2.009

Bodegas Muñana. Vino de la Tierra del Altiplano de Sierra Nevada. Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot. 12 meses de crianza en barrica y 24 meses de crianza en botella en cueva natural. 14º y P.V.P. aprox. 13,55 €.

En vista presenta un color rojo negruzco muy subido de capa con ribete guinda estrecho. Limpio y brillante.

La nariz se presenta llena de madurez (sobremaduros), aromas de reducción que cuando se abren se transforman en notas licorosas bastante potentes.

En boca la entrada es golosa de más, con un paso amplio y corpulento y una boca que ofrece fruta roja casi en compota. Poco equilibrado, dulzón y alcohólico. Final largo con recuerdos a uva pasificada.

MUÑANA PETIT VERDOT 2.009

Bodegas Muñana. Vino de la Tierra del Altiplano de Sierra Nevada. 100% Petit Verdot. 12 meses de crianza en barrica y 24 meses de crianza en botella en cueva natural. 13,5º y P.V.P. aprox. 14,16 €.

En vista es negro azulado con capa muy alta y ribete estrecho cardenalicio. Limpio y algo escaso de brillo.

La nariz se presenta cargada de buena fruta madura, regaliz (juanola) y especias (Clavo y nuez moscada).

En boca la entrada es seca, con un paso muy glicérico, algo rasposo, llegando a un centro muy potente y estructurado donde predomina la fruta en compota y las notas minerales y ahumadas por retronasal. El final bastante largo y deja la boca con una sensación terrosa.

RUBAIYAT 2.009

Bodegas Barranco Oscuro. 100% Syrah. 15º y P.V.P. aprox. 20 €.

En vista se presenta algo turbio, con capa alta y ribete de color óxido muy estrecho.

En nariz se presenta lleno de reducciones, cerrado y notas de establo.

La boca es astringente desde la entrada, con acidez brutal y descompasada. Algo de tiza y mucho de limón. Hiere las papilas gustativas.

1368 CERRO LAS MONJAS 2.004

Bodegas Barranco Oscuro. Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Tempranillo. 17 meses de crianza en roble francés. 15º y P.V.P. aprox. 25,75 €.

En vista se presenta muy joven y vivo para su añada, con capa alta y tonos picota subido, siendo el ribete estrecho y rojo vivo. Limpio y brillante.

En nariz se presenta muy elegante y equilibrado entre fruta que sin llegar a la madurez ofrece muchas notas perfumadas y una madera que adorna la nariz sin apoderarse del conjunto.

La boca se presenta fresca de más, con paso denso y corpulento y un centro de boca donde se repite la estructura y el equilibrio entre fruta, madera y notas minerales que se daban en nariz. Final largo con un recuerdo quizá demasiado apoderado por la acidez.




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lunes, 25 de marzo de 2013

AMONTILLADO EL TRESILLO. BODEGAS EMILIO HIDALGO






 GRANDE POR DERECHO PROPIO

Vino que ha estado con crianza bajo velo de levadura entre 8 ó 9 años para pasar después 4 ó 5 años en crianza oxidativa.

Vista. Amarillo dorado muy subido, limpio, brillante y con destellos cobrizos.

Nariz. Algo “gorda”, oleosa (aove), herbácea, cítrica (mandarina), con claras notas a lacas y una mineralidad muy marcada, sorprendente de hallar en este tipo de vinos. Las notas del velo flor siguen muy presentes. Tiene maderas muy sutiles y limpias. Tras reposar, nos ofrece un recuerdo a tabaco rubio bastante marcado.


Boca. Entrada seca sin excesos, con un paso corpulento y expansivo que va creando cierto peso en boca. El centro de boca es enormemente complejo y demuestra un perfecto equilibrio sensorial producido por sus dos orígenes. Ofrece por retronasal frutos secos (almendra), madera de cedro, cera de abeja, hierbas medicinales (mejorana y tila) y notas terrosas. El final es muy largo y deja un recuerdo a madera y regaliz algo dulzón y desconcertante, pero no por ello menos elegante.

Conclusión. Juan Manuel Hidalgo, su creador, lo considera un amontillado joven, cuando lo compara con su hermano mayor El Tresillo 1.874, que ya cuenta con 45 añazos a sus espaldas. Una vez catados los dos, en nada se parecen y pienso que cada cual tiene su lugar dentro de la excelsa gama que ofrece esta bodega jerezana. En mi opinión este vino, que de joven tiene poco, saca mucho partido de esos 14 años que ya lo hacen maduro, serio y pleno, pero que a su vez mantiene esa chispa y esa vida que nos aportan las todavía presentes notas de crianza biológica, magistralmente complementadas con la senectud y el carácter “rancio” que le otorga su paso por crianza oxidativa.





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lunes, 4 de marzo de 2013

VINO FINO LA PANESA. BOD. EMILIO HIDALGO





UN FINO CON MAYÚSCULAS

     Vino fino con una crianza bajo flor de levadura durante 15 años. Se realizan 5 sacas al año, lo que unido a la escasa tirada, nos garantiza una frescura absoluta. Se cría en la bodega La Panesa, una de las varias que posee la firma Emilio Hidalgo en Jerez de la Frontera. Esta bodega que da nombre al vino, posee unas características constructivas y climáticas ideales para que se produzca el milagro del velo flor de levadura y por ello se usa en exclusiva para los vinos finos.


Vista. Amarillo dorado subido, limpio, muy brillante y sin atisbos de filtraciones ni decoloraciones excesivas. Ese color subido llega a ser inusual para los finos comerciales, ya que en estos nos tienen acostumbrados a ver unos tonos mucho más “afeitados”. Se agradece contemplar un color tan natural y maduro en este vino.

Nariz. En primer lugar destacan desde luego sus notas de crianza biológica, pero de inmediato se detecta que hay algo más. La nariz supera con creces los tonos punzantes de la flor, hasta transformarlas en un aroma muy intenso, casi hiriente al primer contacto. Los aromas de flor se presentan algo cansados y maduros, dando incluso algún atisbo de lacas. Cuando reposa un par de minutos, aparecen notas de hierba seca, heno, cereal y turba, magistralmente combinados con tonos aromáticos de sal, yodo y almendra que nos recuerda lo que es. Sorprende lo cambiante de sus aromas y la complejidad que llega a alcanzar esta nariz, detectándose hasta incluso ciertos atisbos de aromas lácteos (queso azul).

Boca. Entrada seca y casi salina, con un paso muy fluido, incluso para la temperatura a la que el bodeguero decidió realizar la cata (12-13ºC) En el centro de boca se muestra amplio y muy estructurado, donde se combinan a igualdad de fuerzas los frutos secos (anacardos y cáscara de nuez), las notas vegetales (camomila y ciertos amargores herbáceos), la madera y un cierto regusto turboso que convierte el final en muy largo.


En conclusión nos encontramos ante un fino inusual no sólo por lo que se ha esperado para hacernos disfrutar de él, sino por las maravillosas sensaciones que transmite a los amantes de los vinos de Jerez “con mayúsculas”. Nos demuestra a lo que se puede llegar cuando las condiciones idóneas se alían con el amor del bodeguero por sus vinos. Con ellos Juan Manuel Hidalgo hace honor a su apellido y emula al ingenioso manchego que como le pasa a este jerezano, veía más allá que el resto de sus coetáneos. Espero que los molinos de la prisa y los números no puedan con este proyecto y que encuentre el suficiente número de “Sanchos” para que estos vinos sigan existiendo. Yo por mi parte me adhiero incondicionalmente.







Tipo de vino: Vino fino. Criado bajo velo flor de levadura y envejecido siguiendo el sistema de criaderas y soleras. 15 años.

Variedades: 100% Palomino fino.

D.O./zona: Jerez-Xeres-Sherry.

Grad. Alcoh.: 15º

P.v.p. aprox.: 26 €.

Bodega: Emilio Hidalgo S.A. C/ Clavel, 29 Jerez de la Frontera (Cádiz).Tlf. 965 341 078


Web: http://www.hidalgo.com/







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jueves, 25 de octubre de 2012

Chateau de Montalier 2.006 Loupiac



CHATEAU DE MONTALIER 2006

     Este vino lo adquirí en Burdeos allá por el 2.009 y sin saber cómo (la añada y el precio requerían un consumo inmediato en aquel entonces), quedó olvidado en el fondo de mi modesta bodega hasta que, revisando los fondos de archivo, apareció junto a una muy buena y vieja botellita de Sauternes que tampoco recordaba tener (sorpresas y ventajas de ser un poco olvidadizo). Lo primero que me llamó la atención fue el color tan evolucionado que había adquirido. No daba un céntimo por su pellejo, pero al tratarse de un vino dulce y venir de la zona de Loupiac (por aquello de que sólo los separa el Garona y que todo se pega menos la hermosura), lo puse a enfriar y decidí probar suerte a los postres.  Nueva sorpresa al descubrir que no sólo había sobrevivido, sino que presentaba mucha elegancia y una digna senectud que me hizo disfrutar mucho y experimentar notas evolutivas que hacía tiempo que no vivía. Una suerte que no lo hubiese descorchado hace tres o cuatro años, cuando en teoría correspondía hacerlo.


VISTA. Ámbar oscuro con muchísimos tonos de evolución, ribetes color latón y bastante limpio y brillante.
NARIZ. Todo un concierto inicial de lacas, acetaldehídos, orejones, notas sobremaduras y un levísimo recuerdo a notas licorosas (botríticas). Cuando respira y se abre un poco, aparece la miel, los dátiles, la naranja confitada y un inconfundible fondo de azafrán.
BOCA. Entrada dulce y fresca, con paso amplio y aterciopelado, dando bastante peso y presencia en boca. Centro compartido a tres entre notas de nobleza evolutiva, fruta pasificada y un buen soporte alcohólico. Final muy largo con una dualidad perfecta entre sensaciones amargas (Pomelo, corteza blanca de limón) y unas mieles eternas que nos dejan el mejor recuerdo posible de un vino que nació sin pretensiones y sin embargo se ha mantenido como un grande.


     El maridaje ideal para este vino va de la mano con postres de manzana (strudell, manzana asada, aple pie), e incluso pudiera ser un digno sustituto de un vino dulce botririzado (sauternes, tokaji, TBA) a la hora de armonizarlo con un foie o con un queso de pasta blanda y corteza enmohecida, debido a su fluidez y a que no peca de empalagoso (menos denso y dulce). Si se encuentra alguna botella de estas añadas, se recomienda airearlo en decantador durante una media hora antes de disfrutarlo.


Tipo de Vino: Blanco dulce
Zona/D.O.: A.O.C. Loupiac
Variedades: Muscadelle, Semillón y Sauvignon blanc.
Grad. Alcoh.: 13º
P.v.p. aprox.: 8 €
Bodega: Chateau de Montalier. Propietario: P. Plaize de Beaupuy, Loupiac. Gironde. Francia.


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domingo, 14 de octubre de 2012

CATA VERTICAL CESILIA ROSÉ DE BODEGAS HERETAT DE CESILIA




                Realizar la cata vertical de un rosado puede parecer a priori un despropósito, ya que la misma concepción del vino en sí lo predetermina a un consumo inmediato o como mucho circunscrito a la aparición en el mercado de la siguiente añada. Quizá por conocer de primera mano tanto al vino como a su creador Sebastien Boudón y pese a desoír sus propias sugerencias de “consumo preferente”, se organizó esta cata del vino de la bodega Heretat de Cesilia (Novelda. Alicante), el CESILIA ROSÉ, contando con las añadas desde el 2.006 al 2.011, donde descubrimos la vida que puede tener por delante un rosado elaborado al método francés (maceraciones cortas y prensado en frío y fermentación del 50% del vino en barrica de roble).


                Tenía poca esperanza en las primeras añadas, quizá influenciados por ese concepto hispánico del vino rosado, pero sin embargo esta experiencia nos hizo “resetear” nuestro disco duro y entender que en este peculiar tipo de vinificación, la añada cuenta pero no para peor, sino para aportar muchísimas virtudes a un vino que en teoría no debería durar vivo más de dos o tres años.

                Tras una observación global de los vinos, lo primero que llama la atención es la variedad de colores y tonalidades que adquieren éstos con el tiempo y la diferencia existente entre una añada y otra, que en absoluto sigue una degradación de color y tono lógica y uniforme, sino que, como veremos a continuación, demuestran que gozan de vida propia, por lo que cada uno ha evolucionado a su modo sin que el tiempo y la añada hayan condicionado su gradación cromática y aromática.                La segunda sorpresa viene a la hora de catar las primeras añadas y comprobar no sólo su vitalidad, sino la calidad y “noble senectud” que demuestran las más antiguas y que nos hicieron puntuar mucho mejor las primeras con relación a las muestras más actuales.


                La opinión general, una vez finalizada la cata, fue la de encontrarse con un vino rosado atípico, elaborado “a la francesa” que nos demuestra en copa un potencial de sabor y delicada potencia, que gana mucho con los años y nos ofrece unas notas de evolución positiva, que van mucho más allá de un rosado temporal y efímero al estilo de sus coetáneos y paisanos. Veamos con un poco de detenimiento las distintas añadas catadas y sus particularidades:

 CESILIA ROSÉ 2.006
90% Merlot y 10% Sirah. 13º alc.
VISTA. Color piel de cebolla muy ajado y evolucionado. Limpio y brillante
NARIZ. Ausencia de notas reductivas o “cárnicas” como se podría esperar en un rosado con 6 años. Predominio de notas lácticas (nata, mantequilla), que inmediatamente viran a ligeros acetaldehídos (laca y quitaesmalte). Reseñar que todo ello dentro de  una contención aromática agradable, que se combina con alguna nota floral (jazmín, azucena) y bastantes notas dulces (crema pastelera y vainilla).
BOCA. Entrada sorprendentemente viva, exultante de acidez, con claras notas de ciruela madura y flores azules (lilas). El centro se corresponde en retronasal a las notas que da en nariz demostrando una gran franqueza, teniendo un final acídulo y vivo, no exento de esas notas a mantequilla que combinan a la perfección para ofrecer un posgusto largo y agradable.

CESILIA ROSÉ 2.007
40% Merlot y 60% Monastrell. 12,5º alc.
VISTA. Color rojo fresa madura, muy entero y potente de tono, muy por encima en cuanto a tono y capa al 2.006. Limpio y brillante.
NARIZ. Ciertas notas reductivas (ligeras lacas), que al instante dan paso a unas elegantísimas notas a madera limpia, vainilla y mantequilla (whiskilactonas). Resumiendo se puede destacar la agradable nariz con la primera y única referencia a la crianza en madera que va a aparecer en toda la cata. Al dejar oxigenar la copa, aparecen notas florales a jazmín y ciertos tonos de licor de leche.
BOCA. Entrada ligeramente golosa, algo más que amble, dando paso a un centro que da la sensación de oquedad tras lo atractivo de la nariz. El final d evoca es largo, basado en un posgusto donde predominan los amargores no demasiado subidos que dotan al conjunto de cierta elegancia y equilibran la “pastelosidad” vivida en nariz y boca.


(La añada 2.008 no se pudo conseguir ni siquiera en bodega, por lo que desde aquí hacemos un llamamiento a un buen samaritano que conserve alguna botella y la quiera donar a la ciencia para redondear y completar esta cata retrospectiva, contactando con el número que aparece en pantalla).


CESILIA ROSÉ 2.009
85% Merlot y 15% Monastrell. 13º alc.
VISTA. Color naranja muy evolucionado, entre el zanahoria claro y el azafrán oscuro, muy desvaído de capa, ligeramente acuoso y virando a salmón. Algo falto de brillo, pero limpio y sin partículas en suspensión.
NARIZ. Acusadas notas reductivas (más bien tufos), dando inequívocas notas metálicas (lata de cerveza), que sin embargo pasan a ofrecer una fruta que no se había vislumbrado en las añadas anteriores (ciruela y jínjol). Una vez reposa, se apodera de la nariz un aroma a rosa marchita y a esparto muy acusado.
BOCA. La entrada es muy liviana en cuanto a sensaciones sápidas, ligeramente ácida, demostrando bastante vida por delante, aunque no se por qué ni para qué. En el centro se ve de manera clara que falta fruta y sobra algo de sensación alcohólica y potencia salina. El posgusto es corto con recuerdos “vinosos” y ligeramente herbáceos.

CESILIA ROSÉ 2.010
85% Merlot y 15% Monastrell. 13º alc.
VISTA. Color salmón subido virando a madera de cerezo, con bastante intensidad de color, pero a su vez con unas tonalidades ligeramente teja y oxidadas en el centro de la copa. Mantiene el brillo y la limpidez.
NARIZ. Destacan otra vez las notas lácteas, pero son rápidamente enmascaradas por aromas de frutos  del bosque azul (grosella, arándanos y moras) que ofrecen su vertiente más acídula y perfumada a la nariz de este vino.
BOCA. La entrada es muy viva y potente en cuanto a sensaciones vivas y acídulas, teniendo un paso glicérico y algo corpulento que va a desembocar en un centro de boca con predominio de las sensaciones vegetales y herbáceas, muy dotado de potencia alcohólica y con la suficiente carga de acidez para dar paso a un final bastante largo y acídulo, donde destaca la piel de ciruela, el hollejo verde y un lejano recuerdo a mora verde.

CESILIA ROSÉ 2.011
Merlot, Monastrell y Syrah. 12,5º alc.
VISTA. Color fresa oscuro virando a cereza vivo, derrochando color y sensación de viveza y potencia. Muy limpio y brillante.
NARIZ. Un frente de notas dulces (mermelada de ciruela y fresa), da paso a un fondo de fruta ligeramente ácida, tonos balsámicos y regaliz, que completan el ciclo con notas aromáticas herbales (boj y forraje verde). Como resumen de esta nariz y en comparación con las anteriores, destacar la complejidad y viveza que  aporta a un rosado la añada joven por una parte y por otra ese toque especial y distintivo que le aporta la Syrah a un copage que no había variado hasta hoy, desde el nacimiento de este vino.
BOCA. Entrada ligeramente seca, con un paso glicérico y aterciopelado que tiende a expansivo, para llegar a un centro de boca donde se ofrece fruta madura (mora, melocotón), a la par de sensaciones potentes y vinosas, que se combinan con una sensación glicérica muy acuciada y demasiado salina. El final de boca es medio, con recuerdos agridulces y todavía marcados por esa salinidad anteriormente descrita.
 



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