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viernes, 8 de abril de 2016

3.- EL VINO Y EL MAR. LOS VINOS NAVEGANTES (3) OPORTO




                Nos desplazamos esta vez hasta el vecino Portugal para hablar de otro de los vinos navegantes por antonomasia que ha conquistado el corazón del bebedor anglosajón desde hace ya tres siglos: El vino de Oporto.

HISTORIA
                Debe su origen a la guerra declarada entre Francia e Inglaterra a finales de 1.678, lo que provoca que el país galo cierre el grifo de la exportación de vinos a un país que había sido receptor histórico de gran parte de su producción vinícola. La búsqueda de nuevos proveedores lleva a Inglaterra a mirar hacia un país aliado  que pueda suplir el desabastecimiento sufrido. En la región del Douro (nuestro Duero), se venía fortificando el vino por parte de los monjes del monasterio de la localidad lusa de Lamego desde hacía siglos, haciéndolo ideal para las necesidades de transporte y almacenaje británicos.
                Se establece un verdadero monopolio británico sobre la producción, crianza y comercialización del Oporto, que no dejó meter baza a los portugueses en su  producto hasta finales del siglo XVIII cuando se crea la Companhia Velha. Destacar la labor del Marqués de Pombal que crea el germen de lo que hoy  sería una Denominación de Origen Vinícola en toda regla, estableciendo normas reguladoras innovadoras y bastante  estrictas hasta  para la época actual.




CONTEXTO TERRITORIAL
                La zona de viñedos se establece a orillas del Duero y sus afluentes, comenzando en la frontera  con España y finalizando aproximadamente a unos 70 kilómetros de su desembocadura. Suele ocupar las orillas en forma de bancales y terrazas de piedra. Existe un sistema de clasificación por calidades de finca que va desde la A a la F según la orientación, altitud, variedad, etc., influyendo en el precio de la uva cultivada en cada parcela. Antiguamente el vino se  trasladaba en carros de bueyes y en los tradicionales barcos Ravelos desde la zona de cultivo hasta la localidad costera de Vilanova de Gaia, donde se apiñaban las grandes bodegas portuguesas con apellidos tan británicos como Taylor, Down, Croft, Offley  o Burmester entre otros. Curiosamente la localidad que da nombre al vino (Oporto) sólo participaba en el proceso siendo el puerto desde el que zarpaban los barcos cargados de vino hacia la metrópoli. Desde 1.986 ya se permite la crianza y envejecimiento del vino en cualquier zona de la D.O., desapareciendo la obligación de trasladarlo a Vilanova.




VARIEDADES
                De entre las casi 50 variedades autorizadas por el Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto (IVDP), las más utilizadas son:
                Para el tinto: Touriga Nacional, Tinta Cão, Tinta Barroca, Aragonez o Tinta Roriz (tempranillo), Bastardo, Touriga Franca, Tinta Amarela,  Castelão,  Cornifesto, Donzelinho Tinto, Malvasia Preta y  Tinta Francisca .

                Para el blanco: Malvasía Fina, Códega y Malvasía Rei Arinto , Cercial, Donzelinho-Branco, Folgazão, Gouveio,  Moscatel Galego Branco, Rabigato, Samarrinho,  Sercial , Verdelho, Viosinho y Vital.




ELABORACIÓN
                La uva se suele pisar en lagares de piedra o cemento de medio metro de altura, tras lo cual se pasa unos depósitos, generalmente de cemento o acero, donde comienza la fermentación y extracción de color. Transcurridos unos días se paraliza esa fermentación mediante la adición al mosto de aguardiente de 70º, consiguiendo de esta manera aumentar el grado alcohólico del vino (hasta unos 20º) y obtener un producto con una gran cantidad de azúcar residual que las levaduras no transformarán en alcohol. Una vez obtenido el producto base, el sistema empleado para su crianza nos dará los distintos tipos de Oporto que podemos encontrar en el mercado.




CLASIFICACIÓN
                Existen Oportos blancos, rosados y tintos. Los blancos se clasifican según su dulzor en: muy dulce, dulce, semi seco, o extra seco.
                Los rosados son testimoniales y de reciente aparición y a mi entender no merecen mayor atención.   
                En cuanto a los tintos, la primera clasificación entre Oportos viene dada por la diferencia entre la crianza oxidativa (en barrica) y la reductiva (en botella). Esto nos da los dos estilos principales: Ruby y Tawny. El Ruby se embotella sin apenas envejecimiento (máximo 3 años) y logra sus propiedades en botella, manteniendo un color rojizo y unas características bastante frutales, mientras que el Tawny pasa largos periodos de tiempo (entre 3 y 40 años) en barricas de gran capacidad donde se oxida y toma un tono castaño, a la vez que ciertas connotaciones olfativas y gustativas propias de los vinos rancios.
A partir de estas dos categorías nace el resto de tipos de Oporto:
Ruby
Ruby Reserve
Ruby Vintage
Single Quinta Vintage
Tawny
LBV
Colheita
                En el siguiente artículo desgranaremos detenidamente cada tipo de vino, ya que el conocer y distinguir entre las distintas categorías de Oporto es materia obligada en todo buen amante de los vinos y su complejidad hace que por razones de espacio se le dedique un capítulo aparte.




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lunes, 3 de marzo de 2014

CATA DE INTRODUCCIÓN A LOS VINOS DE JEREZ




       El 17 de febrero se celebró en la nueva sede de ASPA una cata recordatorio-introductoria a los vinos del marco de Jerez, donde se pudieron catar vinos muy dispares en cuanto a calidad y factura (en el doble sentido de la acepción), dirigida por el sumiller Juan Francisco Gallego. Veamos unas notas de cata personales y  bastante sui géneris, llevadas a cabo desde el amor que el que suscribe profesa a los vinos de este maravilloso rincón de la Península Ibérica.



1.-FINO ROMATE

V.- Amarillo limón bastante subido de tono sin llegar al ámbar, limpio y muy brillante.

N.- Además de los  iodados y salinos bastante subidos y previsibles en un vino de esta categoría, aparecen notas cítricas amables (mermelada de limón) y tomillo.

B.- Entrada muy fresca, con derroche de acidez. Potencia comedida, paso lineal y fluido y un centro explosivo, aromático, amargoso y quizá un poco hueco y acuoso. Final medio-largo, con mucha camomila y salitre.

Conclusión.- Fino de calidad, agradable y sin excesos. Como única pega, ese centro de boca algo acuoso y falto de carácter. Por lo demás, un fino a tener en cuenta.




2.- MANZANILLA PASADA PASTRANA

V.- Amarillo limón algo subido de tono, limpio y muy brillante.

N.- Bastante compleja. Muy salina, toques de almendra y de iodo, ligeras notas de laca. Un toque a esparto bastante curioso cubre el fondo aromático.

B.- Entrada muy salina, pecando de una acusada falta de acidez y dotada de un leve amargor. En el paso de boca se detecta cuerpo y cierto peso. Llena la boca en el centro y deja patente su potencia alcohólica, combinada con una curiosa sensación glicérica en este tipo de vinos. El final es muy largo y deja recuerdos amaderados y amargosos.

Conclusión.- Menos finura, menos complejidad, ausencia de  notas exóticas que se salgan del guión predeterminado y mucha contundencia en boca.




3.- AMONTILLADO VIÑA  AB  GONZÁLEZ BYASS

V.- Color ámbar claro con destellos de oro viejo. Limpio y carente de brillo.

N.- Tenues recuerdos de la flor de levadura, que crecen algo al oxigenar el vino. Claros e inequívocas notas olfativas a avellana, lacas, cera de abeja y corteza de naranja.

B.-Entrada muy fresca, paso fluido y secante, dando lugar a un centro d evoca que derrocha potencia, con un leve despunte alcohólico que predomina sobre un fondo bien estructurado donde se ofrecen notas de manzana madura, pomelo y frutos secos (más avellana) a partes iguales. El final es muy largo y algo subido de amargor y sensación licorosa.

Conclusión.- Muy vivo, digno representante de las dos crianzas en cuanto a aromas, con una boca de bastante calidad sápida. Quizá peque algo de potencia alcohólica, lo que desluce algo el conjunto, bastante elegante en lo demás.




4.- OLOROSO DON JOSÉ

En mi humilde opinión, este vino estaba defectuoso. Otros catadores lo vieron hasta incluso agradable. Para  gustos los colores, pero los hechos cantan y son los que son.

V.- Ámbar desvaído de brillo y algo turbio.

N.- Lacas, azufre, aliáceos y col cocida.

B.- Desagradable, el alcohol quema la garganta, final medio, salino y amaderado.




5.- PALO CORTADO MARQUÉS DE RODIL

V.- Color dorado fuerte con leves trazas de ámbar claro. Limpio y brillante.

N.- En nariz queda algo de aroma del velo flor. Mucha potencia aromática, presencia de madera de cedro, barnices y almendra. El conjunto aromático es fresco.

B.- Entrada seca y muy poco fresca, algo falta de acidez (entendida como vida y chispa). Paso amplio y con cuerpo medio. El centro queda algo hueco donde se apodera la sensación alcohólica y las maderas de sacristía. Final medio y agradable, bastante equilibrado en cuanto a sensaciones alcohólicas, amargores y amaderadas.

Conclusión.- Un vino hecho a medida, como casi todos los  palos cortados, donde prima el aroma sobre la boca. Agradable, bien estructurado pero falto de personalidad con relación a otros congéneres de su rango de precio.



6.- OLOROSO SACRISTÍA DE ROMATE VORS

V.- caoba oscuro con irisaciones iodadas y ribete ámbar fuerte.  En las primeras copas limpio y brillante, pero de media botella hacia abajo, turbio y con bastantes posos (en una botella de ½ litro y al precio que se vende, esto supone un grave problema).

N.- Lacas, barnices, cera, ebanistería. Nobleza, estilo y armonía de aromas cambiantes sin fin.

B.- Entrada muy fresca, con sorprendente acidez, sensación amable, algo subida de dulzor, que no hace otra cosa que añadir más grandeza al espectáculo de sensaciones que supone saborear este vino. Paso fluido y lineal, desembocando en un centro explosivo donde se multiplican por mil las sensaciones experimentadas en nariz. Final muy largo, con recuerdos de madera, esparto y tomillo alimonado.

Conclusión.- Un placer para los sentidos. Mejor disfrutarlo que leerlo.




7.-PX HIDALGO

V.- Negro ébano con ribetes iodados y un brillo algo apagado. Denso y de lágrima eterna y muy coloreada.

N.- Arrope, pan de higo, enea, naranja seca, miel, dátil y flores marchitas.

B.- Entrada amielada pero bien equilibrada con la carga de acidez que presenta, paso aceitoso, denso y aterciopelado. Centro de boca expansivo donde los sabores dulces y pasificados se combinan con los orejones y las notas a confitura de cítricos. Final muy largo, bastante equilibrado entre dulzor, amargor y acidez algo mordiente quizá.


Conclusión.- Un PX tipo, sin estridencias, con bastante equilibrio tanto olfativo como sápido, pero carente de la calidad y complejidad que le otorgan los lustros a este tipo de vinos.




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martes, 4 de febrero de 2014

TINAS DE VINYA. RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO VINÍCOLA


Artículo publicado en la revista ELSUMILLER.COM  del mes de febrero 2.014
       
                
            En la provincia de Barcelona y más concretamente en la comarca vinícola del Bages, existen unas construcciones llamadas Tinas de vinya o cups, que pueblan el paisaje montañoso de la zona desde el siglo XVI con la finalidad de evitar el engorroso transporte de la uva desde las escarpadas zonas de viñedo hasta las casas de los campesinos. Se procedía a pisar la uva y fermentar el mosto a pie de viña en unos originales lagares que, con el tiempo quedaron abandonados y olvidados. Hoy gracias a la nueva corriente naturalista y biodinámica que sacude nuestra enología, están siendo redescubiertos y rehabilitados para disfrutar de una nueva vida.

                Si bien hay tinas de más de trescientos años de antigüedad, la verdadera expansión de estas instalaciones se produce a finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con la aparición de la filoxera en Francia; es tal la demanda de vino en el país vecino, que se provoca la tala de bosque y plantación masiva de viñas en el Bages. El aumento de producción deja pequeñas las bodegas de la zona, por lo que se retoma la vieja idea de vinificar en el mismo viñedo y se construyen cientos de Tinas por toda la orografía de la comarca. El paso del tiempo las relegó al olvido y abandono, con la consiguiente pérdida de un importante patrimonio etnográfico, cultural e histórico.

                Gracias a la diputación de Barcelona en 2.010 y a una bodega (Abadal) en 2.013, se han recuperado y puesto en funcionamiento nuevamente varias tinas y se ha vuelto a vinificar en una de ellas. El resultado ya se verá, pero el mérito de la iniciativa se lo reconozco desde ya.


                Una tina viene a ser un depósito cilíndrico de piedra, de unos 10.500 litros de capacidad, construido junto a la pared natural de un desnivel para aprovechar la gravedad en el proceso. Está forrado en su parte inferior por placas de cerámica para impermeabilizarlo y cubierto por una caseta de piedra seca (unidas sin argamasa) que protege la instalación soterrada. Suelen disponerse en grupos de varias tinas con pequeñas construcciones de piedra aledañas, donde se llevaban a cabo las labores auxiliares.


                Dentro del depósito, a media altura se disponía un piso de tablas o brescat donde se pisaba la uva de manera que el mosto caía al depósito filtrándose entre las tablas y fermentando. Una vez acabado el proceso, el vino se sacaba a través de una piedra horadada o boixa dispuesta en la parte inferior y se trasportaba a lomo de caballerías hasta la población más cercana, ahorrando así tiempo y recursos en el proceso.



                Aplaudo la iniciativa y espero que cunda el ejemplo entre las instituciones y bodegas de la zona, recuperando más tinas para preservar estas joyas de la arquitectura enológica y crear un nuevo atractivo que atraiga al turismo enológico, tan en boga a día de hoy, que dicho sea de paso, mantiene a flote la economía de más de una bodega.


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miércoles, 11 de diciembre de 2013

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE EL VINO DE TOKAY




EL TEXTO QUE HUBIERA QUERIDO LEER CUANDO ESTUDIÉ SUMILLERÍA Y NUNCA ENCONTRÉ

Publicado en la revista Elsumiller.com de noviembre y diciembre 2.013

TOKAJI. UN SOMERO REPASO AL REY DE LOS VINOS
            Reza la leyenda: “Vinum Regum, Rex Vinorum” (Vino de Reyes, Rey de los Vinos). Pues bien, sean reyes o plebeyos, pocos quedan impasibles al probar uno de los vinos con más fama, peculiaridades en su elaboración y tradición histórica de todos los que componen el panorama vinícola mundial.

            Este elixir divino nace en la región húngara de Tokaj-Hegyalja, en el nordeste del país, zona fronteriza con Eslovaquia, donde una pequeña región comparte el privilegio de poder elaborar Tokaji, ya que perteneció a la corona húngara hasta 1.918.
            De la zona, destacar su suelo de origen volcánico y la presencia del rio Tisza, tributario del Danubio, y sus afluentes Bodrog y Hernád, donde se forman las brumas que hacen que la uva se infecte de botritys cinérea, principal causante de la grandeza y tipicidad de este vino.

            Las leyendas e historias sobre su nacimiento, difusión y fama mundial las voy a dejar para otros, ya que está bastante bien explicado en demasiados sitios, como para repetirme en lo mismo.

            En cuanto a las variedades de uva empleadas para su elaboración, la gran mayoría de páginas, enciclopedias y hasta incluso libros de texto nos dirán que son cuatro, pero lo cierto es que son seis las variedades autorizadas  oficialmente:

-  Furmint (60% del total)

- Hárslevelu (30% del total), también conocida como “hoja de tilo”.

- Sárgamuskotály o Muscat Lunel o Muscat amarillo.

- Zéta, un cruce entre Furmint y Bouvier.

- Kabar, un cruce entre Hárslevelu y Bouvier.

- Kövérszolo, también conocida como Resertraube.

- Una séptima variedad, la Gohér, extinguida cuando la filoxera y muy utilizada antiguamente para elaborar aszú y esencia. Se está intentando recuperar a través de marcadores genéticos.
           


                Una vez aclarado y subsanado el error sistemático de las variedades (siempre digo que es muy fácil copiar y pegar sin contrastar las fuentes, pero a la larga se convierte en un peligro para los que quieren aprender), vamos a meternos de pleno en las clases de vino que podemos encontrar en la región de Tokaj:

- VINOS SECOS. Conocidos como Tokaji Ordinarium, en la actualidad esta denominación tan poco afortunada de “Ordinarium” se está dejando de lado para evitar malentendidos que devalúen el producto y se suele denominar a estos vinos como la variedad de la que están hechos: Furmint,  Hárslevelu o  Sárgamuskotály.

- TOKAJI SZAMORODNI. Cuando un año la cantidad de uva Aszú (infectada de botrytis) no es lo suficientemente grande como para elegir y separar esos granos del resto, se hace una vendimia generalizada donde al cesto va tanto uva aszú como uva “sana”. Esta característica hace que le dulzor del Szamorodni (que en polaco viene a significar “en bruto”) sea variable de una añada a otra, por lo que se establecen dos subcategorías:

            - Száraz (seco): Por encima de 30 y por debajo de 100-120 gramos/litro de azúcar residual.

            - Edes (dulce): Por encima de la cantidad anterior.

-TOKAJI ASZÚ. Para comprender la elaboración del vino que ha dado fama y renombre a esta región vinícola, debemos conocer un par de palabras: Gonçi y Puttonyo.
                    - Gonçi: Tonel de roble húngaro de 136 litros de capacidad.
            - Puttonyo: Cesto para la uva aszú, con una capacidad de entre 20 y 25 kilogramos. Hoy en día no se mide por kgs. de uva, sino por cantidad de azúcar.
Se considera un tokaji aszú a partir de tres puttonyos, es decir, en un tonel de 136 litros introducimos unos 75 kilogramos de uva botrytizada y el resto se rellena con mosto de uva blanca sana. Existen 4 categorías:

            - 3 Puttonyos.
            - 4 Puttonyos.
            - 5 Puttonyos.
            - 6 Puttonyos (que NO es lo mismo que el Aszú Eszencia).

-TOKAJI ASZÚ ESZENCIA. Categoría especial de Aszú que debe superar los 180 g/l. de azúcar, y se suele situar entre los 220 y los 250 g/l. Lo que equivaldría a un 7 ú 8 puttonyos. Esta denominación nace en los años setenta y ha sido suprimida definitivamente en la cosecha 2.009 (que aún tardará muchos años en ver la luz, por supuesto). La razón de que se suprima es que esta categoría de transición entre el Aszú y el Essencia, inducía a error al consumidor, que no sabía distinguirlo de la siguiente categoría de vinos.

- TOKAJI ESSENCIA. Es un vino de muy baja graduación alcohólica (entre 5 y 8 grados) debido a la enorme cantidad de azúcar que contiene el mosto (un mínimo de 450 g/l). Este hecho dificulta y alarga enormemente el proceso de fermentación de estos mostos. Su materia prima es el néctar que se filtra entre las fisuras del recipiente que contiene la uva aszú y que va liberando por su propio peso. Se suele usar para añadir a los Tokaji aszú, pero cuando el enólogo decide elaborarlo para que acabe siendo un essencia, ni que decir tiene que se convierte en el summun del vino de Tokaji, que tardará muchos años salir al mercado y que tendrá un potencial de envejecimiento, según dicen, de hasta 200 años.

NUEVOS VINOS DE TOKAJ

- KESÕI SZÜRETELÉSÚ. También conocidos como Late Harvest o Cosecha tardía.
Estos vinos dulces son el fruto de la innovación en el sector llevada a cabo a partir de la recuperación de las bodegas por grandes grupos vinícolas en los años noventa del pasado siglo, cuyos enólogos, a imagen y semejanza de los “Supertoscans”, salvando las diferencias, claro está, han ido elaborando vinos que si bien contienen uva botritizada y técnicas ancestrales, no pueden (o más bien no quieren) entrar en las categorías oficiales descritas anteriormente, buscando nuevos tipos de vinos encaminados a un tipo de consumidor menos exigente o quizá sería más correcto decir menos ortodoxo, ya que alguno de estos vinos superan en calidad y precio a muchos Tokaji estándar.

“SUBPRODUCTOS” DEL TOKAJI ASZÚ

- TOKAJI FORDITÁS. Significa “de vuelta” en húngaro. Se considera un subproducto del tokaji aszú y se elabora reaprovechando las uvas botrytizadas que ya han servido para elaborar un vino aszú. Éstas, una vez finalizado su cometido en el primer vino, se prensan ligeramente y se añaden a un mosto blanco en fermentación que en parte también contiene uva aszú. Una vez finalizada ésta, se vuelven a prensar otra vez, para obtener todo el producto restante a estas uvas. Su graduación alcohólica suele rondar los 10º y es un vino dulce, de mucha menor categoría que el Tokaji aszú y de bastante menor precio.

- TOKAJI MÁSLÁS. Significa “copia” en húngaro. Se elabora añadiendo mosto de uva blanca no botrytizada a la pasta (orujos) y las lías resultantes de desfangar y clarificar el vino Tokaji Aszú. Es el de peor categoría y se suele hacer tradicionalmente en la región de Hegyalja.



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martes, 26 de marzo de 2013

CATA DE VINOS DE CALIDAD DE GRANADA EN A.S.P.A. "GRANADA EN LA COPA"



CATA DE VINOS DE CALIDAD DE GRANADA EN ASOCIACIÓN DE SUMILLERES D ELA PROVINCIA DE ALICANTE A.S.P.A.


“GRANADA EN LA COPA”

Ponente: Mónica Espigares. Sumiller del Restaurante Villa Antonia de Sant Joan de Alacant (Alicante).

     En 2.009 se crea la D.O.P. “Vinos de Calidad de Granada”, abarcando la totalidad de la extensión de la provincia (5.500 Has. de viñedo), con 20 bodegas inscritas y haciendo una especial mención a la subzona denominada “Contraviesa-Alpujarra”. Como características diferenciadoras hay que destacar la altitud a la que se encuentran los viñedos, aportándole a sus vinos un carácter atípico dentro de los vinos mediterráneos, siendo mucho más atlánticos, ácidos y sutiles de personalidad y atributos que sus hermanos de latitud. Hay que pensar que nos encontramos con viñedos que subsisten a duras penas justo en el límite natural de supervivencia del viñedo, siendo junto con los de Málaga los viñedos de más altitud del continente europeo. No obstante el cambio climático hace que cada año surjan plantaciones de viñedos en zonas hasta hace poco inimaginables por su gran altitud. La cercanía al mar de muchos de estos terruños termina de condicionar el carácter tan especial de estos vinos.


     Otra de sus características diferenciadoras es la técnica de fermentación y crianza de los vinos en cuevas naturales, sobre todo en la zona alpujarreña, aprovechando de esta manera la orografía y evitando de forma natural y ecológica los enormes cambios de temperatura estacionales que sufre el territorio a lo largo del año.

     Como uvas destacadas por su arraigo tradicional (que no autóctono), podríamos citar en blancas la Vijiriega, la Moscatel y la Pedro Ximénez y en tintas la Tempranillo, la Garnacha y la Monastrell, si bien la D.O.P. autoriza el uso de muchas más variedades (demasiadas, como suele ocurrir en todas las Denominaciones de nueva creación).


VINOS DE LA CATA

MENCAL 2012

Bodegas Pago de Almarraes en Benalúa. Chardonnay, Sauvignon Blanc, Moscatel de Alejandría, Torrontés y Verdejo. 13,5º y P.V.P. aprox. 8,20 €.

Vista gris acero limpio y brillante, derrochando juventud en fase visual.

La nariz algo neutra, ofrece flores blancas, níspero, almíbar y las inconfundibles notas terpénicas de la moscatel que acaban apoderándose del conjunto olfativo.

En boca la entrada es golosa, con un paso ligeramente glicérico, un centro frutal moscateloso y un final largo con recuerdos cítricos muy marcados y un ligero amargor final.

BARRANCO OSCURO BRUT NATURE MILLESIMÉ 2.010

Bodegas Barranco Oscuro. Espumoso con fecha de degüelle noviembre de 2.012. 100% Vijiriega, con 15 meses de crianza. 12º de volumen alcohólico y un P.V.P. aprox. De 12,90 €.

En vista se presenta turbio y evolucionado, con un tono dorado virando a azafrán. La burbuja escasa y bien integrada con un tamaño bastante pequeño.

La nariz presenta levaduras, aromas reductivos demasiado marcados que van casi a la familias de los cueros, notas de hierba seca y tonos azufrados.

En boca la entrada es seca y muy fresca, apoderándose del conjunto una gran sensación málica de acidez mordiente más típica de una sidra que de un vino espumoso. Manzana verde y ligeras notas tostadas.

SPIRA 2.011


Bodegas Marqués de Casa pardiñas. Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah. Maloláctiva en roble francés y 5 meses de crianza también en madera francesa de grano y tostado medio. 14,5º y P.V.P. aprox. 10 €.

En vista se presenta de un color rojo picota bastante descubierto de capa y con un ribete muy amplio y acuoso. Limpio y brillante.

La nariz, muy intensa, aporta grosella negra, madera nueva (quizá en exceso), especias (clavo y pimienta rosa) y unas notas pizarrosas muy marcadas.

En boca la entrada es bastante fresca, con un paso medio, fluido y algo astringente, notándose los taninos vegetales muy vivos. El centro frutal y poco maduro y el final corto con recuerdos amaderados y de fruta ácida. Muy atlántico y sutil. Bastante equilibrado.

MUÑANA ROJO 2.008

Bodegas Muñana. Vino de la Tierra del Altiplano de Sierra Nevada. Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Monastrell. 12 meses de crianza en madera francesa y americana y 24 meses de crianza en botella en cueva natural de grano y tostado medio. 14,5º y P.V.P. aprox. 10 €.

En vista se presenta diluido, con una capa media baja y un ribete que se confunde con el centro debido a su gran anchura. Limpio y brillante.

En nariz predominan las notas acídulas de la naranja y l mandarina, adornadas con especias de la barrica y una ligera sensación licorosa.

En boca la entrada es seca, con un paso amplio y casi carnoso que da paso a un centro contundente donde abunda la fruta maura o en sazón. Muchos matices ahumados que perviven hasta el final de boca.

MUÑANA TRES CEPAS 2.009

Bodegas Muñana. Vino de la Tierra del Altiplano de Sierra Nevada. Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot. 12 meses de crianza en barrica y 24 meses de crianza en botella en cueva natural. 14º y P.V.P. aprox. 13,55 €.

En vista presenta un color rojo negruzco muy subido de capa con ribete guinda estrecho. Limpio y brillante.

La nariz se presenta llena de madurez (sobremaduros), aromas de reducción que cuando se abren se transforman en notas licorosas bastante potentes.

En boca la entrada es golosa de más, con un paso amplio y corpulento y una boca que ofrece fruta roja casi en compota. Poco equilibrado, dulzón y alcohólico. Final largo con recuerdos a uva pasificada.

MUÑANA PETIT VERDOT 2.009

Bodegas Muñana. Vino de la Tierra del Altiplano de Sierra Nevada. 100% Petit Verdot. 12 meses de crianza en barrica y 24 meses de crianza en botella en cueva natural. 13,5º y P.V.P. aprox. 14,16 €.

En vista es negro azulado con capa muy alta y ribete estrecho cardenalicio. Limpio y algo escaso de brillo.

La nariz se presenta cargada de buena fruta madura, regaliz (juanola) y especias (Clavo y nuez moscada).

En boca la entrada es seca, con un paso muy glicérico, algo rasposo, llegando a un centro muy potente y estructurado donde predomina la fruta en compota y las notas minerales y ahumadas por retronasal. El final bastante largo y deja la boca con una sensación terrosa.

RUBAIYAT 2.009

Bodegas Barranco Oscuro. 100% Syrah. 15º y P.V.P. aprox. 20 €.

En vista se presenta algo turbio, con capa alta y ribete de color óxido muy estrecho.

En nariz se presenta lleno de reducciones, cerrado y notas de establo.

La boca es astringente desde la entrada, con acidez brutal y descompasada. Algo de tiza y mucho de limón. Hiere las papilas gustativas.

1368 CERRO LAS MONJAS 2.004

Bodegas Barranco Oscuro. Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Tempranillo. 17 meses de crianza en roble francés. 15º y P.V.P. aprox. 25,75 €.

En vista se presenta muy joven y vivo para su añada, con capa alta y tonos picota subido, siendo el ribete estrecho y rojo vivo. Limpio y brillante.

En nariz se presenta muy elegante y equilibrado entre fruta que sin llegar a la madurez ofrece muchas notas perfumadas y una madera que adorna la nariz sin apoderarse del conjunto.

La boca se presenta fresca de más, con paso denso y corpulento y un centro de boca donde se repite la estructura y el equilibrio entre fruta, madera y notas minerales que se daban en nariz. Final largo con un recuerdo quizá demasiado apoderado por la acidez.




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miércoles, 6 de marzo de 2013

RIESLING. VINO DEL MOSELA

 

Imprescindible para los amantes de la belleza de estos parajes y la grandeza de sus vinos.

 


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sábado, 1 de diciembre de 2012

PRESENTACIÓN DE LA COLECCIÓN PALMAS DE TÍO PEPE EN ALICANTE



¿Qué mejor lugar para la presentación que un espacio llamado "Tiza y Flor"?

          Si hace un par de años tuve la suerte de disfrutar de la sabiduría de Antonio Flores en su cata “Del mosto al VORS”, donde este veterano enólogo nos desvelaba los secretos de la evolución que sufre un vino fino, en concreto el Tío Pepe, hasta llegar a la senectud de un VORS, el pasado 28 de noviembre pude disfrutar de lo que podría definirse no como una continuación, pero si como una versión VIP de aquella mítica cata.


          Juanma Terceño fue esta vez el encargado de presentar estas pequeñas obras de arte de la enología jerezana y tras una breve presentación de las bodegas González Byass  y sus vinos, llegó el momento de liberar el frasco de las esencias (nunca mejor dicho) y gozar de una experiencia que a los enamorados del vino de jerez no les puede parecer otra cosa que el puro y verdadero goce de una parcelita del paraíso.


          El proceso de creación de estos vinos, sin entrar en demasiados conceptos técnicos (si se quieren, recomiendo el post de Eduardo Sanz en Verema.com ), comienza   a partir de ciertas botas de un vino fino Tío Pepe, que cuando ya ha alcanzado su plenitud o momento de saca, llama la atención del capataz de la bodega por la finura y calidad de sus aromas y sabores, siendo “indultado” y pasando entonces a formar las criaderas del futuro fino amontillado y del mas futuro amontillado VORS en el momento en que pasen 40 añitos de nada. Por tanto los palmas tienen una edad mínima que ronda entre los 6 años del 1 palma hasta los 40 años del 4 palmas. Los vinos catados en esta ocasión se embotellaron el pasado 18 de octubre en unas cantidades tan exiguas que no pueden ser otra cosa que testimoniales. En esta ocasión viene que ni pintado el viejo refrán manchego: “como te descuides se te va el vino en catas”. De hecho ya es difícil encontrar alguna botella en el mercado a un mes escaso de su lanzamiento.


NOTAS DE CATA

Fino Una Palma

Vista. Amarillo dorado con reflejos oro, ligeramente más subido de color que el fino Tío Pepe convencional, ya que no se ha filtrado ni clarificado en demasía.
Nariz. Enormemente intensa, salina, potente, iodada con muchísima flor de levadura y notas de hinojo y hierba luisa. Conforme se oxigena  va evolucionando y ofrece almendrados y leves toques ahumados y maderosos.
Boca. Entrada seca con un paso potente y expansivo que no deja de abrirse y pedir espacio en la boca. El centro está dominado por la almendra amarga, la aceituna y la sensación salina, expresando una acidez muy larga. El final es interminable y en él aparecen además ciertas notas que algunos de los presentes identificamos como indicativas de mineralidad (talco, yeso). La acidez sigue ahí y te hace salivar durante minutos.
Conclusión. Después de este vino, y mientras me dure su recuerdo en la memoria olfativa y gustativa, no volveré a disfrutar con una copa de fino o manzanilla “estándar”. Es la parte negativa de catar leyendas y subir tanto el listón.


Fino Dos Palmas

Vista. Amarillo oro subido con ciertos destellos de oro viejo.
Nariz. Se sigue notando claramente la crianza biológica, pero esa flor ya es más sutil y comienzan a apuntar los acetaldehídos y las maderas que ya nos hablan de la oxidación que sucede a una muerte gradual y lógica del velo de levaduras. Al oxigenar se acrecienta algo la sensación biológica y mucho la vegetalidad. Se detecta alguna nota cítrica.
Boca. Entrada seca pero no secante como el anterior, con un paso mucho más lineal y fluido. El centro se presenta equilibrado entre las maderas y los frutos secos, sin que tome partido por ninguna de ellas. El final también es muy largo y con una intensidad mediana y comedida.
Conclusión. En comparación con el vino anterior, se presenta menos intenso, algo más apaciguado y en mi opinión navega entre dos aguas sin definirse ni llegarme a emocionar.


Fino tres Palmas

Vista. Amarillo oro con reflejos cobrizos.
Nariz. Ya cuesta discernir la flor de levadura y se apoderan de ella los aromas maduros y elegantes tanto de los frutos secos tostados como de  la madera de cedro, el sándalo y la cera de abeja (comienza a tomar tonos canónicos).
Boca. Entrada seca y todavía algo fresca con un paso envolvente y aterciopelado que sin embargo se mantiene algo fluido y bastante iodado. En el centro de boca se expresa de forma expansiva, multiplicando por diez las sensaciones de elegancia que demostraba en nariz. El final es casi eterno y muy cambiante, pasando en forma de oleadas, de los amargores a las lacas, de las maderas nobles a los perfumes e inciensos… y vuelta a empezar.
Conclusión. El último escalón de un fino viejo de calidad antes de doblar la testuz y pasar al reino de los amontillados. El último reducto de resistencia de la flor, elevada a los altares (o más bien a la sacristía) por las notas oxidativas.


Fino Cuatro Palmas

Vista. Caoba clara con un tono claramente verdoso aceitunado. Destellos cobrizos profundos.
Nariz. Senectud y armonía. Un amontillado de libro donde las maderas enceradas, las lacas, la carga alcohólica, el azúcar quemado y los ahumados se combinan de manera envolvente y elegante, dando una nariz eterna y perfumada, capaz de perdurar durante horas, incluso tras quedar la copa vacía.
Boca. Entrada muy seca, potente y con una acidez todavía patente. El paso es fluido y nos recuerda que un día fue fino y adelgazó el glicerol hasta lo inimaginable en otros vinos de su estilo. El centro potente hasta el exceso, grande y con cierta sensación secante y astringente en el final, que se presenta mucho más allá de largo y rodeado de la elegancia que sólo más de 40 años pueden otorgar a un vino.
Conclusión. Cambia el concepto de vino pero no la grandeza. El vino es eterno en el recuerdo, pero sutil en el cuerpo. Obligado de probar al menos una vez, para llegar a comprender algo mejor la magia del marco de jerez.



          Como colofón se presentó un tinto dulce de la variedad Tintilla de Rota, de producción limitada y sabor agradable, aunque sinceramente no pasó de ahí. Fue un detalle traer un vino tan escaso. Hay que reconocer que someter a cata un tinto dulce en pleno feudo de la monastrell, no deja de ser un acto de valentía. 


           Agradecer la ocasión de contar con estos vinos en Alicante a Pedro Ruiz Belda, que logró traer a Juanma y sus joyas a la enoteca Tiza y Flor y dio la ocasión a los alicantinos de poder gozar del paraíso jerezano sin moverse de la “terreta”.



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