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sábado, 26 de abril de 2014

CATA DE CERVEZAS ARTESANALES ALICANTINAS



                La elaboración de cerveza artesanal es un fenómeno en auge  y desde ASPA, siempre a la vanguardia de qué es lo que se mueve en el mundo de la sumillería, hemos tenido un estrecho seguimiento del fenómeno a nivel nacional y autonómico desde sus orígenes. Tras haber analizado en anteriores ocasiones las cervezas elaboradas por microcervecerías de la comunidad valenciana, quisimos en esta ocasión restringir aún más el ámbito territorial, por lo que el pasado 24 de marzo se celebró una cata donde sólo tuvieron cabida las cervezas elaboradas exclusivamente dentro de la provincia de Alicante. Dirigida por Jose Diego Ortega Carrión y con una notable participación de socios, se analizaron 14 cervezas bajo la estricta disciplina de cata e independencia en cuanto a resultados y puntuaciones, que ya viene siendo costumbre en nuestro panel profesional de catadores.

                En una gama tan amplia de productos pudimos ver tanto luces como sombras, si bien la impresión general fue la de que en Alicante se están elaborando productos de bastante calidad y con destellos de originalidad tanto en la gama de estilos como en el uso de productos autóctonos tan nuestros como el níspero, el albaricoque, la calabaza  o las hierbas aromáticas de la montaña alicantina.


                -SPIGHA VORAMAR. Una Blonde Ale elaborada en Alcoy, de cuerpo medio, amargor comedido y características organolépticas muy mediterráneas, como su nombre indica. En general no gustó demasiado por sus recuerdos metálicos y la desigual creación de espuma dependiendo de la botella que se catara.

                -SANTA FAZ. Otra Blonde Ale, esta vez de Alicante capital, que sorprendió positivamente por su calidad, equilibrio de estructura, aromas y sabor. Fue una de las más puntuadas y mejor valoradas.


                -SERRA GELADA. Una Summer Ale de Benidorm ,  con una sesuda formulación donde se han cuidado los detalles e ingredientes al máximo. El resultado, de desigual puntuación entre los catadores, ofreció un producto fresco, de amargor comedido y una muy buena hechura. 



                - NISPRA. Pese a la originalidad de usar el níspero entre sus ingredientes  y la extrema ecología y respeto por la elaboración artesanal, el resultado no fue bien acogido por el panel de cata, ya que resultó algo neutra en aromas y bastante hueca  y desestructurada en boca.


                - SPIGHA NA VALORA. Muy en la línea de su estilo Pale Ale, potente tanto en aromas como en sensaciones de boca, lupulada y tónica. Final de boca muy  limpio.


                - SACRISTÁN. Esta Amber Ale alicantina que por cierto ha dejado de elaborarse, derrochó calidad y sensaciones agradables tanto en nariz como en boca. Perfectamente estructurada, carbónico de calidad y u resultado en boca espectacular. Una pena su desaparición, ya que fue una de las más valoradas por los catadores. Sirva como homenaje póstumo a una de las cervezas pioneras en la provincia.


                - SPIGHA GURUGÚ.  Una Brown Ale de aromas anisados y algo extraños (nuez de cola, café, ciruela pasa). En boca nada del otro mundo. No fue muy valorada por los catadores.


                - SANTA CRUZ. Esta Brown Ale obtuvo una de las mayores  puntuaciones de la cata. Redondez, equilibrio, potencia y aromas bien integrados. Muy buena cerveza.


                - SANTA BÁRBARA. Estilo Bock Dunkle.  No gustó tanto como sus hermanas de santuario. Algo hueca y desestructurada. Queda en el limbo de estilos entre una negra y una Brown con un resultado muy discreto.


                -WINTER ALE. Cerveza de temporada elaborada en colaboración entre las cervecerías Spigha y Yakka. Si se lee la etiqueta  donde se hace referencia a adición de orejones que le aportan dulzor  y especias como la pimienta, el catador se hace una idea preconcebida que se desmonta en cuanto se cata. Una cerveza seca, fresca y poco especiada, que parece más diseñada para armonizar con pescados ligeros y mariscos que con la gastronomía contundente típica de la navidad.


                -BOTANIC NATIVIDAD. De Fills del Pecat. Otra cerveza navideña donde si se observan tanto en nariz como en boca las especias típicas de las cervezas y los vinos calientes de navidad alemanes (clavo, nuez moscada, canela, miel). Bastante bien de resultado y coherente con lo que se quiere ofrecer al catador.

                Como sorpresa final y colofón, contamos con la presencia de dos hermanos elaboradores artesanales de la población de Ibi, que en primicia nos hablaron de su proyecto y se arriesgaron a someter a cata las tres especialidades que producen antes de que salgan al mercado. La impresión general de los catadores fue muy positiva y desde ASPA se les anima a dar el paso a la comercialización, ya que como ellos mismos pudieron comprobar durante el desarrollo de la cata, sus productos están a la altura de lo que se está vendiendo hoy en las tiendas y cervecerías alicantinas. Todavía no tienen nombre, por lo que las definimos como cítrica, herbácea y de Halloween o “Pumpkin Ale”.

                -CÍTRICA. Cerveza limpia, de aromas bien definidos y sabor agradable y bien integrado. El uso de lúpulos adecuados le confieren esas características cítricas que le dan prenombre. Fresca, bien elaborada y de presentación en copa impecable. Su único pero, aplicable a las tres especialidades, es la presencia de un carbónico algo débil y demasiado efímero para el concepto español de cerveza.


                -HERBEERIA. La más original con diferencia. Aromatizada con tomillo, en nariz recuerda directamente a un licor herbero de la montaña alicantina y nos evoca al matorral y monte bajo mediterráneo. Refrescante y algo balsámica, con un buen punto de amargor, sería la cerveza perfecta para armonizar con un arroz con conejo y caracoles o con un gazpacho manchego.



                - PUMPKIN ALE. Una cerveza de temporada, elaborada con calabaza, muy especiada en nariz, algo golosa en boca y con un cuerpo contundente. Original y bien lograda. Algo plana en cuanto a la burbuja y persistencia de espuma.
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lunes, 25 de marzo de 2013

AMONTILLADO EL TRESILLO. BODEGAS EMILIO HIDALGO






 GRANDE POR DERECHO PROPIO

Vino que ha estado con crianza bajo velo de levadura entre 8 ó 9 años para pasar después 4 ó 5 años en crianza oxidativa.

Vista. Amarillo dorado muy subido, limpio, brillante y con destellos cobrizos.

Nariz. Algo “gorda”, oleosa (aove), herbácea, cítrica (mandarina), con claras notas a lacas y una mineralidad muy marcada, sorprendente de hallar en este tipo de vinos. Las notas del velo flor siguen muy presentes. Tiene maderas muy sutiles y limpias. Tras reposar, nos ofrece un recuerdo a tabaco rubio bastante marcado.


Boca. Entrada seca sin excesos, con un paso corpulento y expansivo que va creando cierto peso en boca. El centro de boca es enormemente complejo y demuestra un perfecto equilibrio sensorial producido por sus dos orígenes. Ofrece por retronasal frutos secos (almendra), madera de cedro, cera de abeja, hierbas medicinales (mejorana y tila) y notas terrosas. El final es muy largo y deja un recuerdo a madera y regaliz algo dulzón y desconcertante, pero no por ello menos elegante.

Conclusión. Juan Manuel Hidalgo, su creador, lo considera un amontillado joven, cuando lo compara con su hermano mayor El Tresillo 1.874, que ya cuenta con 45 añazos a sus espaldas. Una vez catados los dos, en nada se parecen y pienso que cada cual tiene su lugar dentro de la excelsa gama que ofrece esta bodega jerezana. En mi opinión este vino, que de joven tiene poco, saca mucho partido de esos 14 años que ya lo hacen maduro, serio y pleno, pero que a su vez mantiene esa chispa y esa vida que nos aportan las todavía presentes notas de crianza biológica, magistralmente complementadas con la senectud y el carácter “rancio” que le otorga su paso por crianza oxidativa.





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lunes, 4 de marzo de 2013

VINO FINO LA PANESA. BOD. EMILIO HIDALGO





UN FINO CON MAYÚSCULAS

     Vino fino con una crianza bajo flor de levadura durante 15 años. Se realizan 5 sacas al año, lo que unido a la escasa tirada, nos garantiza una frescura absoluta. Se cría en la bodega La Panesa, una de las varias que posee la firma Emilio Hidalgo en Jerez de la Frontera. Esta bodega que da nombre al vino, posee unas características constructivas y climáticas ideales para que se produzca el milagro del velo flor de levadura y por ello se usa en exclusiva para los vinos finos.


Vista. Amarillo dorado subido, limpio, muy brillante y sin atisbos de filtraciones ni decoloraciones excesivas. Ese color subido llega a ser inusual para los finos comerciales, ya que en estos nos tienen acostumbrados a ver unos tonos mucho más “afeitados”. Se agradece contemplar un color tan natural y maduro en este vino.

Nariz. En primer lugar destacan desde luego sus notas de crianza biológica, pero de inmediato se detecta que hay algo más. La nariz supera con creces los tonos punzantes de la flor, hasta transformarlas en un aroma muy intenso, casi hiriente al primer contacto. Los aromas de flor se presentan algo cansados y maduros, dando incluso algún atisbo de lacas. Cuando reposa un par de minutos, aparecen notas de hierba seca, heno, cereal y turba, magistralmente combinados con tonos aromáticos de sal, yodo y almendra que nos recuerda lo que es. Sorprende lo cambiante de sus aromas y la complejidad que llega a alcanzar esta nariz, detectándose hasta incluso ciertos atisbos de aromas lácteos (queso azul).

Boca. Entrada seca y casi salina, con un paso muy fluido, incluso para la temperatura a la que el bodeguero decidió realizar la cata (12-13ºC) En el centro de boca se muestra amplio y muy estructurado, donde se combinan a igualdad de fuerzas los frutos secos (anacardos y cáscara de nuez), las notas vegetales (camomila y ciertos amargores herbáceos), la madera y un cierto regusto turboso que convierte el final en muy largo.


En conclusión nos encontramos ante un fino inusual no sólo por lo que se ha esperado para hacernos disfrutar de él, sino por las maravillosas sensaciones que transmite a los amantes de los vinos de Jerez “con mayúsculas”. Nos demuestra a lo que se puede llegar cuando las condiciones idóneas se alían con el amor del bodeguero por sus vinos. Con ellos Juan Manuel Hidalgo hace honor a su apellido y emula al ingenioso manchego que como le pasa a este jerezano, veía más allá que el resto de sus coetáneos. Espero que los molinos de la prisa y los números no puedan con este proyecto y que encuentre el suficiente número de “Sanchos” para que estos vinos sigan existiendo. Yo por mi parte me adhiero incondicionalmente.







Tipo de vino: Vino fino. Criado bajo velo flor de levadura y envejecido siguiendo el sistema de criaderas y soleras. 15 años.

Variedades: 100% Palomino fino.

D.O./zona: Jerez-Xeres-Sherry.

Grad. Alcoh.: 15º

P.v.p. aprox.: 26 €.

Bodega: Emilio Hidalgo S.A. C/ Clavel, 29 Jerez de la Frontera (Cádiz).Tlf. 965 341 078


Web: http://www.hidalgo.com/







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lunes, 7 de enero de 2013

CAVA FREIXENET RESERVA REAL BRUT




RESERVA REAL BRUT. 

          Vista. Amarillo alimonado ligeramente subido, con destellos dorados. Muy brillante y con destellos todavía verdosos. Burbuja ya escasa y de pequeño tamaño, que se ve a priori muy bien integrada en el vino.
         Nariz. Dominan las notas de crianza, recuerdos a botica y a hierbas medicinales (camomila, salvia, hinojo). Notas de lima y un elegante recuerdo olfativo trufado que nos lleva a pensar en vendimias tardías de alguna zona vinícola germana. Elegante y muy atractiva.
         Boca. Entrada ligera, liviana y bastante fresca. Produce una crema estable y comedida, donde se nota una burbuja muy fina. El paso es opulento y sedoso, llevándonos a un centro de boca donde se disfruta de la hierba seca, el brioche la fruta blanca (albaricoque, paraguaya) y las notas tostadas muy pronunciadas en retronasal. El final es muy largo, fresco ante todo y muy perfumado y limpio, dejando recuerdos tostados y ligeramente acídulos.
          En conclusión, nos vemos ante un cava de mucha categoría, de los que podemos poner cara a cara con un champan de su segmento en cuanto a precio, para verlo triunfar tanto en aromas como en sensaciones gustativas. Derrocha calidad, saber hacer y envejecer.

Grad. alcohólica:11,5º  P.v.p. aprox.: 25€


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viernes, 14 de diciembre de 2012

CAVA FREIXENET CASA SALA GRAN RESERVA 2.005




FREIXENET CASA SALA GRAN RESERVA 2.005 BRUT NATURE.

        Vista. Amarillo pajizo subido de tono. Muy limpio y brillante y con burbuja pequeña y escasa.
      Nariz. Predomina la bollería y la manzana madura, detectando también toques cítricos y un sorprendente fondo de crianza del tipo de las lacas (pintura plástica) que la convierte en una nariz bastante fresca, seria y elegante, donde se ha logrado el equilibrio olfativo que sólo los años y la calidad del vino base pueden lograr.
      Boca. Sorprendentemente, el vino explota en la boca, creando una crema espesa y persistente, fina y acariciadora,  teniendo un paso denso y corpulento que da paso a un centro dominado por el brioche, el cereal (centeno, malta) la ciruela ácida y el albaricoque. El final es muy largo, con un amargor bastante leve y una acidez eterna pero expresada de forma sutil.
      En conclusión,  se puede decir que este cava es el mejor exponente de la clase premium de esta bodega y se gana el cargo por méritos propios. Es un ejemplo de integración de aromas y sabores, de buena conservación y evolución justa y de cómo un monovarietal de xarel.lo vuelve a tocar la cumbre de los grandes espumosos de calidad.

Grad. Alcohólica: 11,5º  P.v.p.: 38 €


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CAVA ROSADO FREIXENET ELYSSIA PINOT NOIR



ELYSSIA CUVÉE DE PRESTIGE PINOT NOIR BRUT


Vista. Rojo piel de cebolla muy alto de tono y capa. Excesivamente opaco para un espumoso y con atractivos destellos cobrizos. Burbuja fina y lenta. La intensidad de color parece absorber la luz y no devuelve el brillo.

Nariz. Predominan las notas a licor de guindas, crema de cassis y unos atractivos tonos de terciarios (cuero y lías amaderadas) que lo hacen como poco especial y singular. De fondo aparecen notas florales muy tenues (lila, violeta) y un leve recuerdo a crema de vainilla.

Boca. Entrada fresca pero contundente, ofreciendo peso y densidad, dando paso a un centro de boca donde ofrece fruta a raudales (mora y ciruela), licor y vino añejo y un recuerdo final amargoso y maduro a la vez que se hace largo y se mantiene aún más por una acidez mantenida pero sin estridencias.

En conclusión nos encontramos ante un cava de muy buena factura, donde ya la nariz da notas de originalidad y se ve superada por una boca contundente y fresca. Una muy buena vinificación de la variedad “champanesa” que en mi opinión desemboca en uno de los mejores cavas rosados que se pueden encontrar hoy por hoy en el mercado nacional.

Grad. Alcohólica: 12º P.v.p. aprox.: 15 €

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jueves, 25 de octubre de 2012

Chateau de Montalier 2.006 Loupiac



CHATEAU DE MONTALIER 2006

     Este vino lo adquirí en Burdeos allá por el 2.009 y sin saber cómo (la añada y el precio requerían un consumo inmediato en aquel entonces), quedó olvidado en el fondo de mi modesta bodega hasta que, revisando los fondos de archivo, apareció junto a una muy buena y vieja botellita de Sauternes que tampoco recordaba tener (sorpresas y ventajas de ser un poco olvidadizo). Lo primero que me llamó la atención fue el color tan evolucionado que había adquirido. No daba un céntimo por su pellejo, pero al tratarse de un vino dulce y venir de la zona de Loupiac (por aquello de que sólo los separa el Garona y que todo se pega menos la hermosura), lo puse a enfriar y decidí probar suerte a los postres.  Nueva sorpresa al descubrir que no sólo había sobrevivido, sino que presentaba mucha elegancia y una digna senectud que me hizo disfrutar mucho y experimentar notas evolutivas que hacía tiempo que no vivía. Una suerte que no lo hubiese descorchado hace tres o cuatro años, cuando en teoría correspondía hacerlo.


VISTA. Ámbar oscuro con muchísimos tonos de evolución, ribetes color latón y bastante limpio y brillante.
NARIZ. Todo un concierto inicial de lacas, acetaldehídos, orejones, notas sobremaduras y un levísimo recuerdo a notas licorosas (botríticas). Cuando respira y se abre un poco, aparece la miel, los dátiles, la naranja confitada y un inconfundible fondo de azafrán.
BOCA. Entrada dulce y fresca, con paso amplio y aterciopelado, dando bastante peso y presencia en boca. Centro compartido a tres entre notas de nobleza evolutiva, fruta pasificada y un buen soporte alcohólico. Final muy largo con una dualidad perfecta entre sensaciones amargas (Pomelo, corteza blanca de limón) y unas mieles eternas que nos dejan el mejor recuerdo posible de un vino que nació sin pretensiones y sin embargo se ha mantenido como un grande.


     El maridaje ideal para este vino va de la mano con postres de manzana (strudell, manzana asada, aple pie), e incluso pudiera ser un digno sustituto de un vino dulce botririzado (sauternes, tokaji, TBA) a la hora de armonizarlo con un foie o con un queso de pasta blanda y corteza enmohecida, debido a su fluidez y a que no peca de empalagoso (menos denso y dulce). Si se encuentra alguna botella de estas añadas, se recomienda airearlo en decantador durante una media hora antes de disfrutarlo.


Tipo de Vino: Blanco dulce
Zona/D.O.: A.O.C. Loupiac
Variedades: Muscadelle, Semillón y Sauvignon blanc.
Grad. Alcoh.: 13º
P.v.p. aprox.: 8 €
Bodega: Chateau de Montalier. Propietario: P. Plaize de Beaupuy, Loupiac. Gironde. Francia.


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domingo, 14 de octubre de 2012

CATA VERTICAL CESILIA ROSÉ DE BODEGAS HERETAT DE CESILIA




                Realizar la cata vertical de un rosado puede parecer a priori un despropósito, ya que la misma concepción del vino en sí lo predetermina a un consumo inmediato o como mucho circunscrito a la aparición en el mercado de la siguiente añada. Quizá por conocer de primera mano tanto al vino como a su creador Sebastien Boudón y pese a desoír sus propias sugerencias de “consumo preferente”, se organizó esta cata del vino de la bodega Heretat de Cesilia (Novelda. Alicante), el CESILIA ROSÉ, contando con las añadas desde el 2.006 al 2.011, donde descubrimos la vida que puede tener por delante un rosado elaborado al método francés (maceraciones cortas y prensado en frío y fermentación del 50% del vino en barrica de roble).


                Tenía poca esperanza en las primeras añadas, quizá influenciados por ese concepto hispánico del vino rosado, pero sin embargo esta experiencia nos hizo “resetear” nuestro disco duro y entender que en este peculiar tipo de vinificación, la añada cuenta pero no para peor, sino para aportar muchísimas virtudes a un vino que en teoría no debería durar vivo más de dos o tres años.

                Tras una observación global de los vinos, lo primero que llama la atención es la variedad de colores y tonalidades que adquieren éstos con el tiempo y la diferencia existente entre una añada y otra, que en absoluto sigue una degradación de color y tono lógica y uniforme, sino que, como veremos a continuación, demuestran que gozan de vida propia, por lo que cada uno ha evolucionado a su modo sin que el tiempo y la añada hayan condicionado su gradación cromática y aromática.                La segunda sorpresa viene a la hora de catar las primeras añadas y comprobar no sólo su vitalidad, sino la calidad y “noble senectud” que demuestran las más antiguas y que nos hicieron puntuar mucho mejor las primeras con relación a las muestras más actuales.


                La opinión general, una vez finalizada la cata, fue la de encontrarse con un vino rosado atípico, elaborado “a la francesa” que nos demuestra en copa un potencial de sabor y delicada potencia, que gana mucho con los años y nos ofrece unas notas de evolución positiva, que van mucho más allá de un rosado temporal y efímero al estilo de sus coetáneos y paisanos. Veamos con un poco de detenimiento las distintas añadas catadas y sus particularidades:

 CESILIA ROSÉ 2.006
90% Merlot y 10% Sirah. 13º alc.
VISTA. Color piel de cebolla muy ajado y evolucionado. Limpio y brillante
NARIZ. Ausencia de notas reductivas o “cárnicas” como se podría esperar en un rosado con 6 años. Predominio de notas lácticas (nata, mantequilla), que inmediatamente viran a ligeros acetaldehídos (laca y quitaesmalte). Reseñar que todo ello dentro de  una contención aromática agradable, que se combina con alguna nota floral (jazmín, azucena) y bastantes notas dulces (crema pastelera y vainilla).
BOCA. Entrada sorprendentemente viva, exultante de acidez, con claras notas de ciruela madura y flores azules (lilas). El centro se corresponde en retronasal a las notas que da en nariz demostrando una gran franqueza, teniendo un final acídulo y vivo, no exento de esas notas a mantequilla que combinan a la perfección para ofrecer un posgusto largo y agradable.

CESILIA ROSÉ 2.007
40% Merlot y 60% Monastrell. 12,5º alc.
VISTA. Color rojo fresa madura, muy entero y potente de tono, muy por encima en cuanto a tono y capa al 2.006. Limpio y brillante.
NARIZ. Ciertas notas reductivas (ligeras lacas), que al instante dan paso a unas elegantísimas notas a madera limpia, vainilla y mantequilla (whiskilactonas). Resumiendo se puede destacar la agradable nariz con la primera y única referencia a la crianza en madera que va a aparecer en toda la cata. Al dejar oxigenar la copa, aparecen notas florales a jazmín y ciertos tonos de licor de leche.
BOCA. Entrada ligeramente golosa, algo más que amble, dando paso a un centro que da la sensación de oquedad tras lo atractivo de la nariz. El final d evoca es largo, basado en un posgusto donde predominan los amargores no demasiado subidos que dotan al conjunto de cierta elegancia y equilibran la “pastelosidad” vivida en nariz y boca.


(La añada 2.008 no se pudo conseguir ni siquiera en bodega, por lo que desde aquí hacemos un llamamiento a un buen samaritano que conserve alguna botella y la quiera donar a la ciencia para redondear y completar esta cata retrospectiva, contactando con el número que aparece en pantalla).


CESILIA ROSÉ 2.009
85% Merlot y 15% Monastrell. 13º alc.
VISTA. Color naranja muy evolucionado, entre el zanahoria claro y el azafrán oscuro, muy desvaído de capa, ligeramente acuoso y virando a salmón. Algo falto de brillo, pero limpio y sin partículas en suspensión.
NARIZ. Acusadas notas reductivas (más bien tufos), dando inequívocas notas metálicas (lata de cerveza), que sin embargo pasan a ofrecer una fruta que no se había vislumbrado en las añadas anteriores (ciruela y jínjol). Una vez reposa, se apodera de la nariz un aroma a rosa marchita y a esparto muy acusado.
BOCA. La entrada es muy liviana en cuanto a sensaciones sápidas, ligeramente ácida, demostrando bastante vida por delante, aunque no se por qué ni para qué. En el centro se ve de manera clara que falta fruta y sobra algo de sensación alcohólica y potencia salina. El posgusto es corto con recuerdos “vinosos” y ligeramente herbáceos.

CESILIA ROSÉ 2.010
85% Merlot y 15% Monastrell. 13º alc.
VISTA. Color salmón subido virando a madera de cerezo, con bastante intensidad de color, pero a su vez con unas tonalidades ligeramente teja y oxidadas en el centro de la copa. Mantiene el brillo y la limpidez.
NARIZ. Destacan otra vez las notas lácteas, pero son rápidamente enmascaradas por aromas de frutos  del bosque azul (grosella, arándanos y moras) que ofrecen su vertiente más acídula y perfumada a la nariz de este vino.
BOCA. La entrada es muy viva y potente en cuanto a sensaciones vivas y acídulas, teniendo un paso glicérico y algo corpulento que va a desembocar en un centro de boca con predominio de las sensaciones vegetales y herbáceas, muy dotado de potencia alcohólica y con la suficiente carga de acidez para dar paso a un final bastante largo y acídulo, donde destaca la piel de ciruela, el hollejo verde y un lejano recuerdo a mora verde.

CESILIA ROSÉ 2.011
Merlot, Monastrell y Syrah. 12,5º alc.
VISTA. Color fresa oscuro virando a cereza vivo, derrochando color y sensación de viveza y potencia. Muy limpio y brillante.
NARIZ. Un frente de notas dulces (mermelada de ciruela y fresa), da paso a un fondo de fruta ligeramente ácida, tonos balsámicos y regaliz, que completan el ciclo con notas aromáticas herbales (boj y forraje verde). Como resumen de esta nariz y en comparación con las anteriores, destacar la complejidad y viveza que  aporta a un rosado la añada joven por una parte y por otra ese toque especial y distintivo que le aporta la Syrah a un copage que no había variado hasta hoy, desde el nacimiento de este vino.
BOCA. Entrada ligeramente seca, con un paso glicérico y aterciopelado que tiende a expansivo, para llegar a un centro de boca donde se ofrece fruta madura (mora, melocotón), a la par de sensaciones potentes y vinosas, que se combinan con una sensación glicérica muy acuciada y demasiado salina. El final de boca es medio, con recuerdos agridulces y todavía marcados por esa salinidad anteriormente descrita.
 



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