miércoles, 23 de marzo de 2011

VINO TINTO MÉNDEZ MOYA ECOLÓGICO 2009



ECOLÓGICO, EXTRACTIVO Y A MEDIO DOMAR

     Méndez Moya tinto ecológico, cuenta con un coupage de un 40% de tempranillo, un 40% de syrah y un 20% de cabernet sauvignon, con una en mi opinión, excesivamente corta crianza en barrica y sin empleo de levaduras cultivadas. Posee la certificación de ecológico. La uva se obtiene de los viñedos ubicados en el término municipal de Dólar (Granada), en plena sierra granadina, con las viñas en cotas altas (1.300 metros), que les proporciona diferenciales climáticos bastante acusados entre invierno y verano. La bodega en cuestión forma parte de la I.G.P. “Vino de la Tierra Altiplano de Sierra Nevada”, sustituta de la “Vino de la Tierra Norte de Granada”. Entre los aspectos externos ajenos al vino, destacar el diseño borgoñón y pesado de la botella y la etiqueta que por su sobriedad, llega a ser elegante. La contraetiqueta destaca el carácter ecológico del vino y entre otras informaciones, incluye una frase de esas de las que hacen pensar: “salir de la duda es cuestión de decisión”. Ole. El tapón de corcho natural tiene buena pinta y denota un cierto compromiso por parte del bodeguero con el medio ambiente y el mantenimiento del medio rural (aprovecho y lanzo una puya a los “plastiqueros”).
     Vista. Violáceo-negruzco de capa muy alta y ribete casi inexistente de tonos cárdenos (toda la copa en sí es un bloque oscuro y compacto). Aspecto brillante y con algo de materia disuelta, aunque muy tamizada. Lágrima ancha, espesa y densa en la caída y bastante coloreada donde se percibe la materia en suspensión.

     Nariz. De bastante intensidad, con predominio de fruta confitada (ciruela, mora) que se mantiene en el tiempo para dejar paso a notas de licor de casís y cerezas en aguardiente. Los perfumes florales, aunque presentes, no están muy marcados (lirio, violeta) y vuelven a ser dominados por la fruta en sazón. Al reposar la copa, vuelven los aromas se transforman y empiezan a dar notas lácticas muy marcadas, recordando a un yogur de frutos del bosque o a una tarta de queso y arándanos (literalmente).

     Boca: La entrada golosa y potente, dando desde el principio una tanicidad sobrevenida no por la inmadurez de la uva, sino por la sobreextracción de materia colorante. El paso es ampuloso y glicérico, ligeramente astringente y con mucho peso y corpulencia. El centro de boca corrobora la nariz en cuanto a fruta y potencia alcohólica, pero resulta un poco hueco y da lugar rápidamente a un final de boca donde el vino se deja “masticar” dando una tanicidad notable y una cierta pesadez alcohólica que hace replantearse una segunda copa.

     En conclusión es un vino obtenido de muy buena uva, bien madurada y con la intención de resistir el paso del tiempo, que se hubiese multiplicado por dos si se hubiese sometido algo más a la madera (y de paso lo hubiera hecho más fácil de beber a día de hoy), ya que tiene presencia y maestría extractiva en su elaboración. No obstante, aunque quizá llegaría algo corto de acidez, puede resistir y dar la talla perfectamente durante dos o tres años si se conserva adecuadamente en bodega. Lo serviría a unos 18ºC. para que no se vuelva excesivamente astringente con menos temperatura. Lo armonizaría con platos de embutido frío (morcón, chorizo, butifarra, morcilla curada), con patés de caza y por supuesto con un buen plato alpujarreño. Para la carne roja, aunque sea un tinto con cuerpo y presencia, lo veo excesivamente dulzón y secante  a su vez.

Tipo de vino: Tinto con ligera crianza.

D.O./Zona: Vino de la Tierra Altiplano de Sierra Nevada.

Variedades: 40% tempranillo, 40% syrah y  20% cabernet sauvignon.

Grad. Alcoh.: 14,5º (largos).

Bodega: Méndez Moya S.L. Carretera el Pocico km. 9,5 18.000 Dólar (Granada). Tlf. 958 618 018.

Mail: bodega@mendezmoya.com

Web: http://www.mendezmoya.com/


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