viernes, 23 de abril de 2010

VISITA A LA BODEGA SALVADOR POVEDA



DE CÓMO CONCILIAR TRADICIÓN Y MODERNIDAD SIN COMPLEJOS

     El 20 de Abril visité esta bodega situada en el alicantino municipio de Monóvar, concretamente en el paraje El Alto del Toscal, que como su nombre sugiere está formado por roca caliza suelta que da al terreno una configuración pedregosa e inhóspita para cualquier tipo de cultivo que no sea la sufrida viña, está protegida de frente por la célebre y vinatera sierra de Salinas, mientras que le guarda las espaldas la sierra de La Solana. A su derecha la antigua laguna natural de Salinas y a su siniestra el fértil valle del Mañá. La actual ubicación ha sido fruto de la expansión de la antigua bodega familiar que estando enclavada dentro del casco urbano de Monóvar, se quedó pequeña con el devenir de los años (La fundó el bisabuelo del actual propietario en 1.910). La bodega cuenta con unas 140 hectáreas de viñedo, de las que 40 son en propiedad y el resto gestionado directamente por ellos en cuanto a técnicas de cultivo y prácticas de viticultura típicamente mediterráneas, eso sí, sin dejar de lado las últimas tendencias en investigación. Destacar que el 80% del viñedo es Monastrell en vaso, estando configurado el otro 20% por variedades tan dispares como riesling, Cabernet sauvignon, tempranillo, petit verdot y otras con las que están experimentando como por ejemplo el Syrah del valle del Ródano, con las que Salvador pone en práctica sus amplios conocimientos en viticultura adquiridos en su formación y trabajo de campo llevado a cabo durante varios años a través de los cinco continentes.
     Para terminar con el enclave, destacar que la bodega, aunque de reciente construcción, es vecina de la casa donde el célebre escritor José Martïnez Ruíz "Azorín", monovero de pro, pasó largos periodos de su vida, y donde también se dedicó al cultivo del viñedo. De hecho los Poveda guardan celosamente los cuadernos de campo y bodega de esta finca, donde quedan reflejadas las condiciones climáticas de la zona, día por día, durante el último siglo. También mira la bodega de frente hacia el aeródromo por donde abandonó el país el gobierno de Negrín durante la guerra civil, tras dejar a la vecina localidad de Petrer el curioso privilegio de haber sido Capital de España durante unos días.
     El enólogo de la bodega, Salvador Poveda, bisnieto del fundador y nieto de uno de los primeros enólogos titulados de España, ha investido al negocio familiar de una doble filosofía:
     - Por una parte, se han adjudicado la obligación moral e histórica de recuperar y ser custodios del ancestral Fondillón alicantino, que de mano del abuelo de Salva volvió a ver la luz y está recuperando el prestigio que inexplicablemente perdió a partir del siglo XIX. Hoy este vino ya se encuentra recuperado y se han puesto en el mercado unos excelentes fondillones, que se crían en los tradicionales toneles “monoveros” de 1.600-1.700 litros de capacidad, que la familia ha ido rescatando de diferentes fincas antiguas y explotaciones a punto de desaparecer y que ahora forman parte de un envidiable parque de 107 toneles, donde todos superan los 100 años de antigüedad y son tratados con mimo para que mantengan en su interior la verdadera esencia de estos vinos alicantinos por antonomasia. Llama la atención la aparente fragilidad de estos enormes toneles donde la madera de las tapas y duelas se retuercen de tal forma que amenazan con ser incapaces de seguir manteniendo en su interior el preciado néctar. Están formados por distintas maderas, muchas de ellas desconocidas por su edad, siendo piezas irreemplazables que contienen la “madre” de los futuros fondillones. Se crían siguiendo el sistema de añadas concretas, sin hacer mezcla de años ni corrido de escalas. Sólo se elabora fondillón en los años en que la uva presenta las condiciones adecuadas para envejecer. Valga como ejemplo que desde el año 1980 hasta el 1987 no se ha elaborado fondillón. Suele embotellarse no antes de que hayan pasado 20 años en barrica.
     - Por otro lado, la bodega dedica el 80% de su producción al mercado internacional, estando presente en la casi totalidad de los mercados vinícolas mundiales. Valga como ejemplo el hecho de haber obtenido la certificación de la multinacional de distribución alimenticia Sainsbury’s, que tiene fama de ser una de las más duras a la hora de exigir condiciones técnicas y sanitarias en las instalaciones de una bodega, mediante continuas auditorías donde se exige tener sólo lo mejor en maquinaria y equipamiento. De hecho se han especializado en elaborar vinos que cumplan las expectativas y reúnan las características de sabor, fortaleza y variedades más apreciadas en cada país, llegando a conocer incluso el tipo de etiqueta y colores que gustan en cada rincón de los cinco continentes, sin olvidar el nombre del vino y cómo se pronunciaría por los futuros clientes (un vino Barón Ramón de Monterreal, tendría poco futuro en Francia).
     Dentro de esta política de expansión internacional, destaca el proyecto conjunto que comparte con una bodega francesa para lanzar al mercado una línea de vinos fruto de la investigación conjunta que están llevando a cabo con un enólogo francés que lleva un año conviviendo en la bodega y elaborando unos vinos a nivel experimental, para los que han localizado las mejores viñas disponibles en toda la provincia de Alicante, utilizando para ello hasta incluso localización por satélite. El experimento se está llevando a cabo en 8 viñedos distintos, vinificando por separado en unos pequeños depósitos de 3.500 litros de capacidad, de los que esperan lanzar una primera añada de alrededor de 20.000 botellas en marzo de 2.011. Curiosamente tras probar con un buen número de variedades para llevar a cabo el coupage, el vino top de la nueva marca va a ser un 100% monastrell. (Han tenido que venir de Francia a descubrir la pólvora). La segunda marca del Chateau será un coupage de cabernet sauvignon, syrah, petit verdot y monastrell. Pude hacer varias pruebas tanto de depósito como de barrica, entre ellas un roble francés de la tonelería Boutes con un tostado especial gran reserva (medio +) que se demostró, como se pudo ver en la cata comparativa, realmente respetuoso con las características peculiares de la monastrell.
     A destacar la campaña que está llevando a cabo Salvador a favor de introducir el tapón de corcho en el mercado anglosajón, con lo difícil que puede llegar a resultar ésto, habiendo logrado hacer ver a Sainsbury’s que no hay nada más ecológico y fiable que un corcho, que en este caso viene de una empresa castellonense, que posee el certificado ecológico Forest Stawardship Council (FSC) y el certificado de WWF Adena. Este hecho no lo puedo dejar pasar sin resaltar y ensalzar como se merece, ya que tiene un trasfondo esperanzador para nuestra industria corchera y nuestro medio natural. Ojalá cunda el ejemplo de esta bodega.
     También me llamó la atención el proyecto de creación de un viñedo experimental con cerca de 150 variedades distintas de uva. En ideas como ésta se ve el espíritu innovador y la inquietud de los Poveda por convertirse en un referente a nivel provincial en esa doble filosofía que destacaba anteriormente: tradición e innovación dándose la mano sin que nadie se rasgue las vestiduras porque a escasos metros de una barrica de fondillón se esté preparando un palé de vino hecho, diseñado y etiquetado por y para un cliente chino.
Productos destacados:
Fondillón Gran Reserva 1980
Fondillón de Sacristía
Tinto Borrasca
Tintos monovarietales Toscar
DATOS DE LA BODEGA
Salvador Poveda S.A. Criador Exportador de Vinos CV-830 Ctra. Monóvar - Salinas Km, 3 - 03640
Monóvar (Alicante)
Tlf: 966960180 966989590
Fax: 965473389
Web: salvadorpoveda.com


Cepa de moscatel tinto (experimental)

1 comentarios:

Pepe dijo...

Excelente, fruta madura, roble, final largo y muy tánico. Ideal para una paella de la albufera...
Saludos

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