lunes, 26 de julio de 2010

ABADÍA POBLET 2005



UN VINO MEDITERRÁNEO CON LA DELICADEZA Y SUTILEZA ATLÁNTICA

Es sabido que los monasterios han sido desde siempre focos de innovación y difusión tanto de las técnicas de vinificación como de las distintas variedades de uva por toda Europa (y posteriormente en América) desde hace siglos. Fueron los monjes en su función expansora y repobladora los que introducían en el nuevo monasterio que fundaban las variedades que traían desde su anterior emplazamiento e instruían a los campesinos en la manera adecuada de lograr un gran vino. Esta tradición la quisieron recuperar los monjes cistercienses de la tarraconense abadía de Poblet, cuando en 1.980 decidieron plantar nuevamente viñedos en sus dominios y producir vinos. Destacar que el cister está vinculado desde el siglo XI a la zona de Borgoña y a la uva pinot noir.

Como también es sabido que los monjes no tienen un pelo de tontos, decidieron ponerse en manos de una firma con la solvencia y el potencial del grupo Codorniú, poniendo en manos de sus expertos la plantación de 8 has. de la variedad pinot noir. El tiempo transcurrió y en el año 2.000, cuando ya se había constatado el potencial del viñedo y su idoneidad al característico microclima local y tras haber vinificado experimentalmente desde 1.989, se construyó la bodega junto al monasterio respetando la arquitectura del conjunto y la belleza del entorno, saliendo al mercado el primer Abadía de Poblet en 2.002.

Esta bodega está contribuyendo a dar nombre y notoriedad a la Denominación de origen Conca del Barberá, que casualmente se funda en el 1.989 y acoge un territorio formado por el valle del río Francolí y su afluente el Anguera, cubriendo un territorio de 649 kilómetros cuadrados donde se cultivan 6.000 ha. de viñedo. Como característica climática podría destacarse los veranos relativamente frescos dado la altitud y la presencia de vientos húmedos y los inviernos fríos y con ausencia de precipitaciones. Esto le viene de maravilla a la pinot noir, bastante delicada a la hora de adaptarse.

Con relación al vino, destacar que es un monovarietal de la uva que venimos comentando, que ha realizado la fermentación maloláctica en barrica y que ha tenido un envejecimiento de 12 meses en roble francés, del que por cata presupongo que sólo un pequeño porcentaje pertenece a barrica nueva.




Notas de cata

Vista. Rojo picota con ribete cereza amplio y diluido. Capa media-baja aunque bastante cubierta para tratarse de una pinot noir. Limpio y brillante.

En nariz se presenta con una intensidad bastante alta pese a estar la muestra a una temperatura ligeramente baja, por lo que es de destacar su riqueza de aromas. La primera impresión es eminentemente frutal, con aromas a naranja y frutos del bosque azules (moras y arándanos). Tras la primera oleada de aromas, comienzan a detectarse notas de crianza en madera (vainillas y algo de nuez moscada). Una vez oxigenado, en la copa aparecen aromas minerales muy interesantes (pizarra y algo de pedernal, que hacía tiempo que no detectaba en un vino español), que se diluyen tras el reposo para dejar paso a florales muy sutiles (lirio y un ligero toque de azahar).

En boca, la entrada es fresca y seca aunque no secante, con un paso de boca lineal y fluido en el que las papilas agradecen esa sedosidad ácida pero sin astringencia que nos ofrece. En el centro de boca la fruta se vuelve algo más madura que en nariz (ciruela y fresa), pero sin abandonar el carácter “atlántico”. Por retronasal vuelven las maderas limpias, algo de cacao y unos empireumáticos muy comedidos (pan tostado y ceniza). El posgusto es de duración media, con recuerdos a hollejo maduro, maderitas y una acidez mantenida hasta el final en un segundo plano, que hacen este vino fácil de beber y agradable en el recuerdo.

En conclusión se trata de un vino elaborado con una variedad muy peculiar a la hora de vinificar en tinto, que en este caso ha sabido aunar el influjo mediterráneo de la buena maduración y el terruño, con el carácter norteño y atlántico que aporta la uva. La acidez se ha sabido mantener en su lugar y el alcohol no despunta ni molesta lo más mínimo. La fruta no se tapa por la madera ni los aromas de botella, por lo que lo veo un vino fácil y desenfadado que permite servirlo a una temperatura relativamente fresca y se puede convertir en un perfecto acompañante veraniego de ciertos platos que con un tinto pesado y alcohólico se convertirían en un suplicio veraniego (carne a la brasa o incluso un arroz a banda o de conejo). La temperatura de servicio la bajaría hasta los 12ºC y no lo guardaría más de año y medio si se quiere disfrutar del carácter fresco y peculiar de la noir.

Tipo de vino: tinto con 12 meses de crianza
Grad. Alcoh.: 13,5º
Variedades: 100% pinot noir.
D.O./Zona: Conca de Barberá.
Precio aproximado: 13,5€
Bodega: Abadía de Poblet. Paseo de l’ Abat Conill, 6 43.448 Poblet (Tarragona). Tlf: 977 870 358. Perteneciente al grupo Codorniú.
Email: info@abadiadepoblet.es
Web: www.grupocodorniu.com



2 comentarios:

Vins Abadía de Poblet dijo...

Que buen post sobretodo porque da una idea global de lo que es la bodega y obviamente el vino.

Por cierto ahora para estar más en contacto con los seguidores de la variedad pinot Noir hemos creado un blog, eso si estamos empezando así que toda contribución es bienvenida.

http://vinosdepoblet.blogspot.com/

marevinum dijo...

Gracias a vosotros. Seguiré de cerca vuestro interesante proyecto

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